viernes, 3 de marzo de 2017

Tractatum de la mala literatura

“Si sólo fuera posible que alguien se mostrara capaz de detenerse un instante,
 de callar un momento, a la vista de la verdad. Pero parece imposible.
Todos, yo también, nos aproximamos a la verdad, y la derrumbamos a fuerza
de centenares de palabras.”
(El discurso filosófico, Franz Kafka)

La gente ignorante debería escribir con más frecuencia
y refutar todo aquello que los intelectuales
escriben con arrogante pulso.
(Rapsodias de lo Humano, Fernando Olivetti)



Es inevitable llamarles idiotas, aunque al fin y al cabo, qué más da, seamos nosotros los únicos idiotas.

Un abismo prematuro a las fosas oscuras del intelecto, escabroso preámbulo a fruslerías agotadas del genio La humanidad humanística murió con D’Alambert y todos sus detractores Ya nadie cree cuentos de hadas, donde el hombre es un ser supremo, producto del azar y la naturaleza, desamparado por los dioses, creatura librepensante La humanidad ha crecido, crecido como un enano monstruoso, con rasgos seniles en órganos atrofiados poco desarrollados, ha dejado atrás esas supercherías y ha depositado sus postrimeras neuronas a la fe de cultivar su genio de manera menos infructuosa y desgastante

Estamos en un siglo pragmático, sintético, digitalizado, donde se vislumbra y se accede a la babel de errores improbables, de verdades apócrifas, de citas incongruentes, el universo del saber está a nuestros pies, en todo nuestro cuerpo, nos permea como el rocío, es el rocío, porque estamos tendidos en la hierba esperando que una musa nos sople la flauta y nos inspire con su gracia tecno-deífica  
No es necesario tomar un libro para presumir que conoces muy bien las mil y una noches, las hemos vivido de juerga, todas las noches de insomnio desenfrenado, levantamos la copa por el demonio en la botella de Nerval, por todos los escritores beodos como Faulkner o London, porque para escribir hay que beber, y para leer, estar predispuestos una terrible resaca gastroliteraria, aquel vomito exquisito que nos tradujo la literatura compleja de un siglo modernista, antiestético, antisemita, antídoto, anti-todo, todo, todo No sabemos un bledo del origen religioso de los efrit y el carácter católicomusulmano que estos terribles daimones encierran Tampoco entendemos la sensualidad que encierran los cuentos nocturnos de Sherezade que relatan eterna, reiterativamente que la vida es muerte en el calor del sexo y la batalla mientras el joven Jattin se halaba la tripa leyendo sin comas cada episodio erótico mortal Porque es la vida un juego, un juego de palabras, palabras que son humo de una ceremonia funeraria de un Aedo, palabras que revolotean en nuestra estrecha e infinita cabeza, nido de arañas…

Olvidamos que la magia no viene en baritas de estúpidos mozalbetes si no en lámparas que el mismo Salomón selló con letras sagradas, burlonamente hacemos befa, como necios sin retrovisores, de los idiotas que aún creen en dioses omnipotentes, para que ir a la iglesias si tenemos pantallas, cofres encantados de tecnología que encierran a… los hechiceros con acné no podrán salvar al mundo del mal necesario, es el equilibro de las sombras que propone el mundo perdido de oriente El balance funciona por los dos extremos Atlas cansado de cargar con nuestra estulticia está decidido hacer hoyo en uno en un agujero negro en cualquier momento de ocio, el planeta tristemente no está gobernado por un idiota o por simios suprahumanos que escriben novelas incorrectamente escritas en sus ordenadores de vanguardia, tampoco están bajo el mando inquisidor de editores burros que… la hecatombe es inminente desde que lloró por primera vez Gilgamesh en su cuna Nos aferramos a lo más insulso de la prosa para perdernos en lo insulso de nuestra imaginación perdida por las ondas electromagnéticas de sistemas de comunicación masiva, enciende la tele Lucho, que una prima tuya está mostrando las tetas en las noticias de mañana, es increíble que exista una versión escrita de esta parodia de la vida…  somos imperceptibles aunque nuestro nombre este circunscrito en un colosal banco de información, nuestra historia insignificante esta recopilada esperando ser impresa por algún ocioso sátiro, la vida al desnudo, que podamos con desgano los domingos, la originalidad era asunto de soñadores, ya es sólo asunto de patentes, no tenemos tiempo ni para tomar un café para mantenernos despiertos, esta absurda farsa exige sacrificios, debemos sacrificar las valiosas horas de lectura de la bella obra de Maupassant para ahogarnos en la cursilería de alguna historia de amor imposible y eternamente flácida
¿Dónde están las pijas erigidas en tributo a los clásicos eróticos? Una adolescente con algo de afinada chifladura podrá sólo encontrar el sosiego a su cabecita lubrica en los pasajes más obsceno de la biblia y el Corán, sin propósito justificamos que la palabra a dado un salto, que los escritores de nuestro tiempo tienen un saber incalculable en términos de economía, en idiotización mediática periodística. Lectores ciegos por la pereza hacen resúmenes de copy and paste, y el asno de maestro asno asno no no no sabe ni leer

Insigne bandera por la mala literatura muertos vivientes de pichas frías, romances estereotipados, sinopsis de pacientes comatosos, blablabla, habla mejor cualquier idiota sureño de Norteamérica Todo el mundo puede escribir bonito, existen trucos efectistas para eso si no pregunten al líder del boom, boom boom y la bomba aun no estalla, parece que se apaga lentamente, con un merecido sosiego en el alzhéimer y ahora genera sospecha los autores que se colocan repentinamente de moda, asquerosa sospecha,  es impertinente un libro que guie a las masas, aunque nadie ha escrito un libro que guie a las masas al desfiladero sin un lenguaje cifrado y siguen los cerebros colapsando en la mediocridad, el conformismo y la santa pereza, la bizca lee entrelineas que los intelectuales de turno se niegan a leer, tanto autores sin talento postulados al bestseller -bien sabía Salinger la gran desgracia que acaece con un premio- no te sientas afligido amiguito al leer bajo un árbol los versos apacibles de Lautremont, no importa que te llamen loco, que se burlen de ti porque no eres fanático de los crespos del culo de una histérica menopáusica que todos relamen con encallado deleite, o del señor que le rompieron el anillo en el baño de la prisión o porque tu sombra no se parece a la de algún homosexual reprimido y analfabeta, no llores amiguito, ser incomprendido es maravilloso, más cuando estas bajo la sombra de un árbol y te acaricia el viento de la soledad, y escuchas la voz de Maldoror en un aullido suplicante, MATALOS A TODOS, sonríe amiguito el mundo se tiñe de sangre en tus sueños, sonríe, que los idiotas son más y tú eres un sueño absurdo de sus peores pesadillas. Recuerda cómo se rieron del pobre Zaratustra cuando bajo de su montaña con la buena nueva y nadie quiso escucharle, recuerda, que los grandes hombres casi siempre terminan su vida por sus propias manos, porque han dejado de interesarse por la falsa lectura de este mundo. Olvida todo lo que aprendiste en el sofismo sinuoso de la vida, maldice a tus padres por haberte engendrado en este mundo y no ser como un personaje de niebla de Unamuno, pero no te pongas con lloriqueos, que aun tienes muchas cartas por jugar, tienes poca vida para seguir jugando el infinito juego, para sumergirte en la biblioteca total, escoge bien tus cartas, apuesta, afina tu dardo, lee hasta que te sangren los ojos, la practica hace al maestro, pero no te aseguro que ganes la partida porque como podría decir el buen Kafka: de entrada ya la tienes perdida.


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