domingo, 23 de julio de 2017

LA HORA DEL ANGELUS


Et Verbum caro factum est


La lepra carcomía sus palabras. Su lengua se perdía en un guirigay de cacofonías oscuras, tan oscuras como su sotana. Ya estaba viejo y no era descabellado pensar que había perdido el juicio por completo esa mañana, justo antes de despuntar el sol en el firmamento, en el instante mismo que solía rezar el Angelus. Pero sus palabras estaban huecas, deformadas, abstrusas, sin forma. Miraba desconsolado, la imagen auxiliadora de María que en su gesto dadivoso y frío parecía entender aquel mensaje inconcluso que intentaba decir a la joven Fernanda Albigense. La pobre muchacha lo contemplaba abrumada, intentando descifrar cada sutil balbuceo que de aquella boca decrépita del diácono Fraticelli emanaba. El anciano en un estado de demencial desesperación se puso de rodillas, y tomó de las manos a la muchacha y continuó en medio de lágrimas y alaridos vociferando fonemas que parecían más que el lenguaje de un hombre de dios, el bramido chirriante de una bestia estúpida y acorralada. Por su mente pasaba la flor de la derrota, se sabía acabado, ¿Qué puede hacer un diácono si no puede cantar en la iglesia en una mañana de domingo como esta? ¿Acaso una maldición babilónica había caído en la noche sobre su garganta? Fue allí donde sus lamentos, se hicieron tan insoportables, que la joven Fernanda Albigense, deshizo el lazo que se había consumado entre sus manos suaves primaverales y las verrugosas y cadavéricas el viejo canónico…
Al poco tiempo quedó solo, balbuceando como un salvaje, como una criatura del inframundo. Cuando el médico llegó para verle, su cuerpo yacía tieso en el suelo, con la boca llena de espuma y los ojos torcidos, uno mirando hacia la ventana y el otro hacia la imagen implacable de la virgen, en ambos se atisbaba aun un lacrimoso ruego hacia la nada.
Pocos días después de la muerte del diacono. Fernanda encontró un diario donde el finado explayaba de manera obscena y descarada toda clase de perfidias y fantasías perversas que imaginaba haciendo con ella. En aquel diario confesaba, que varias veces el viejo sátiro, se había metido a hurtadillas en el cuarto de la joven, en altas horas de la noche antes del alba, mientras ella dormía, para hurtarle su bacinilla y consumir un sorbo del crapuloso manjar. Según el puño y letra del diácono, de alguna manera estos actos profanos de gula y lujuria hacían que todo su cuerpo se estremeciera, y el infame gusano que escondía bajo la sotana sufriera unos leves espasmos que le hacían creer por instantes que aquel dilapidado miembro volvería a la vida como un Lázaro ciego.

Sin ninguna vergüenza confesó en aquel diario que le era infinitamente más gustoso beber aquel vulgar cáliz que le llenaba el vientre y el espíritu con los fluidos femeninos de Fernanda Albigense que del vino amargo de la eucaristía. Aseguraba el diácono Fraticelli que al realizar este insólito acto sentía que se devoraba el desierto y el mar de todo el mundo, que el eterno misterio que es la vida se develaba para él en un solo trago. 

sábado, 15 de julio de 2017

UNA CARTA PARA VERSTOHLEN

UNA CARTA PARA VERSTOHLEN


"Hermanos humanos, que viven después de nosotros,
no tengan contra nosotros endurecidos corazones,
pues, teniendo piedad de nuestras pobres almas,
Dios la tendrá antes de ustedes.
" F. Villon

 
En los anaqueles de su desesperación, Hugo Verstohlen, halló una nota fechada para dos semanas al punto desde aquel día hacia adelante. Un poco incrédulo del chascarrillo, que quizás la angustia y el láudano le procuraban desistió a creer que aquella nota provenía de un futuro tan próximo, quizás le fuera más llevadero para sus entendederas tomar la nota con una fecha más lejana, y más por el contenido inscrito en ella. Cualquier nota luctuosa causa asombro en el hombre que la recibe, y ni qué decir del pobre Hugo Verstohlen, que tenía los nervios de puntas desde hace ya varias horas, cuando su buen amigo Victor Schuld había sido inmiscuido en los recientes disturbios atribuidos sin lugar a dudas por los anarquistas. El horror es algo que no solo hace profunda mella en los culpables y los pecadores, el horror, y a prueba de esto el mismo Hugo Verstohlen puede dar su palabra, es un sentimiento que se afinca con mayor profundidad en el corazón de un alma inocente como la suya.
-¿Qué hacer ahora?- meditaba para sí, el taciturno Hugo Verstohlen, mientras sostenía atónito aquella nota anacrónica que cifraba la fatal noticia de… -es casi un hecho que vendrán por mí, antes de caer la tarde- continuaba su monologo interior -¿A dónde ir?... ¿dónde puede esconderse un hombre que sabiéndose inocente de toda culpa es acusado por todos los hombres?... ¡Ay de mí! Si tan solo el tiempo me diera una chanza para despedirme de mi prometida, la dulce Klara Zeit…- la campanilla, interrumpió sus meditaciones estériles, el horror creció hasta hacerse una criatura fabulosa, corrió hacia la ventana que daba a la calle, y allí los vio, a ellos, aquellos funcionarios sin alma, de trajes oscuros, de altos sombreros y narices afilas hasta el punto de semejarse a médicos de la peste. Pero estos individuos tan oscuros, no venían a curar peste alguna, o tal vez si, si en un caso metafórico, Hugo Verstohlen fuera una especie de peste para la sociedad…
El tránsito entre la presentación pausada de los tres individuos con la criada, fue tan alongado, que Hugo Verstohlen tuvo tiempo, para tomarse el último trago de coñac, pensar que en las horas de la mañana del día siguiente su fiel amigo colgaría, junto con un grupo de anarquistas en la plaza pública, mientras el vulgo voyerista, destrozaría con insultos la honra de aquel, buen hombre, que tanto adoraba los versos de Villon y que cual su héroe perecería en tan nefanda manera…
-¿Qué destino me espera cuando esos hombres suban por las escaleras? ¿habrá una leve posibilidad de redención para un hombre como yo? ¿puede acaso la eternidad ser perpetua y la calumnia un estado soberano? ...- Pensó Hugo Verstohlen un poco más sosegado y tomando la nota la leyó nuevamente.

“Vendrán hoy por ti. Y dos semanas más tarde volverás aquí, angustiado y sin saber muy bien porque, repetirás nuevamente esta interminable escena.

H.V.”

Y volvió a dejarla en el sitio que la había hallado. En ese preciso instante tocaron a su puerta.

miércoles, 12 de julio de 2017

VIRIL VEJEZ DE UN DESEO



El que ha sido monumento de vigor
Y amor… solaz de blandos cuerpos,
Ejemplo de tesón y desengaño
Ahora en arañazos del tiempo

Sostiene un rostro en ruinas
Do el fénix en cenizas duerme
Y el fiero león perece y la razón
Es huracán demencial de olvido.

Zigurat inconexo de espurio dios
Qué horas atrás pudo ser hombre,
Pero la carne se hizo sueño
Tras la carne de una mujer.

A las musas del deseo encumbró ritos
En el fragor y temple de su insigne balaustre
Ya hoy estéril y caduco anexo
Aquel que ayer vistiera marmóreo fardo.

Infames reliquias sus besos
Y caricias son
Ciegos de sangre los oteros
Vieron dormir su muerte
Antes de partir el sol.