viernes, 6 de enero de 2017

A contraluz de una diatriba

He intentado escuchar con detenimiento a The Beatles pero no he soportado los chillidos estridentes de una perra frígida como Bjork, de no menospreciar la obra literaria de García Márquez y Vargas Llosa. He desocupado tiempo en el tedioso oficio de contemplar una pretenciosa película de Lars Von Tiers o Cristopher Nolan, tarea ardua y anodina. He soportado incólume, como un espartano conversaciones y tratos con personas imbéciles, o sea con la mayoría de las personas que trato. He tenido que escuchar la verborrea grandilocuente y vacua de viejos prostáticos que presumen que el ser viejo los hace más sabios cuando su puerca vida la invirtieron en el mundo del engaño y la sofisticación. He leído opiniones de insensatos periodistas y orates que se presumen ser sabios por redes sociales, pisaverdes que no llegarán nunca a escribir un párrafo agudo o profundo, porque quizás nunca sabrán lo que exige la razón, no son más que el producto insolente y obsoleto de la sociedad del espectáculo a la que acusa Debord, son el eco del Vox populi acéfalo, que deja en manifiesto una sociedad sin esperanzas, sin resoluciones que se llena la boca con la palabra: CULTURA. he criticado muchos hechos, pero en casi ninguno he intervenido con la acción. He soportado gobiernos de necios oligarcas, atropellos de la autoridad, injusticias de los poderosos, los gritos insolentes de mis sobrinos malcriados, maestros orates que nada pueden ni tienen que enseñar… en este asunto hago un alto, pues nada he aprendido de las instituciones, tal vez un ínfimo desprecio por la norma irracional que imponen a los que intentan someter bajo su ala pestilente. Sueño vanamente hacerme autócrata, un idealista fabuloso como Stirner, un Quijote encerrado en una habitación ruidosa, enfrascado en libros de diversa índole, para permitir que la locura pase del lado ficcional de la literatura al lado marginal de la realidad en la que persisto sobrevivir un día más. Es esto una diatriba o un espejo de lo que soy y repruebo de mi imago, aquello que debo soportar hasta el día en que muera, pero me aferro al ensueño que la soledad me espera placida y lubrica, en la otra habitación de esta vida forjada en el rencor y el desconcierto.

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