Parábola del sabio falso

por D. Velazquez

El bufón ha irrumpido en la corte con la funesta noticia, trae en su mano enjuta y verrugosa la extraña carta que que como enigma divino, nada atestigua:

"Una ráfaga de impotencia me ha dejado desnudo ante la periferia bruna de los lobos famélicos de la opinión.  Intento correr con estos pies de arena, pero el viento se perpetua a la contra. Una divinidad oculta se burla de mi templanza, que laboriosamente esculpí con desengaños y un profundo desprecio por las cosas que no son cosas, por ineficacias como la astucia y la promesa, por barbaries tan nefarias como una sonrisa o la lozanía.  La tormenta da sus primeros anuncios ante mi huida fallida, y hace barro toda mi forma y mi máscara de rey austero se deforma hasta simular un montículo donde el monstruoso enano de la envidia presume fundar su estirpe pero poco le dura la comedia, como caníbales imbéciles que son no tardan en comerse unos a otros y cuando solo queda el primero no tiene otra salida que el mismo degollarse y allí se forma un río de engaños que posiblemente servirá para saciar la sed de los corderos que se han perdido en aquel bosque donde yo una vez me perdí buscando la sabiduría." 


UN NECIO

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