martes, 18 de agosto de 2015

En tipo con suerte

Leon Spilliaert


Es un pobre hijo de puta. Otro más que va para el archivador. Tiene frío y hambre por vivir. El pobre crío no sabe ni garcharse una fulana, es malo para eso incluso, tiene la picha fría, tiene ideas delirantes sobre el onanismo que lo anulan, cree en princesas de coños celestiales que mean aguamiel. Es jodido cabrón, un empedernido derrotado, un inservible objeto de engranaje que no encaja en ninguna maquinaria de esta vieja empresa. Incluso los perros tienen lastima por él y le tiran sus migajas, y él las come como si fueran a salvarlo de la perdición. Pero no se puede salvar a un agujero de su fondo, no se puede salvar a un dios del olvido, como no se puede salvar a una mujer de su locura. Este pobre esperpento la tiene perdida y no tiene como salir del aprieto. Ahora estamos aquí, los tres. Tu apuntándole en los huevos con tu smith and wesson mientras sonríes por su desgracia, mientras el suplica por su miserable vida y yo le saco la madre a golpes, encarnizado, desfigurando la memoria de ese rostro sin valor... Al final este pobre hijo de puta tendrá mejor suerte que nosotros dos, es el único que en un instante se pirará de esta letrina y nosotros tendremos que volver al nido a rendirle cuentas al malnacido que nos paga por darle piso a tipos con suerte como este. Sigue sonriendo Joe, que tarde o temprano alguien nos estará apuntando a los huevos…

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