miércoles, 18 de septiembre de 2013

Atropos



Es fácil considerar un asesinato y llevarlo a la practica en el imaginario. Pero trascender al acto, ¡Ah, cosa jodida! Tiene que tener uno, unas bolas de acero y la sangre fría para acabar el negocio de buenas a primeras, de manera certera, sin meditar mucho, sin filosofías, sin ninguna de esas mierdas que le jode a uno la cabeza. Pero la vaina no es como hacer tortillas, la vaina es peliaguda y más aun cuando uno tiene que cargarse con una puta hembra que para colmo este jodidamente deliciosa, ese tipo de putillas que uno quiere darles caña hasta que se le pele a uno el mango y el pitillo ya no quiera escupir mas su miasma dentro de su orto… ¡Pero que mierda! aquí estoy esperando bajo el porche, fumándome un cigarro que no sabe a un carajo, congelándome en esta noche criminal, sin luna y cómplice. Aquí estoy mirando sin ver, hacia todos lados, haciéndome el idiota, reprimiendo las bagatelas que te hacen reflexionar, preocuparse por lo que aun no has hecho pero que inevitablemente sabes que vas a hacer. No tengo otra salida, tengo que matar a esa malparida, aunque la quiero, si, la quiero, me la quiero joder hasta en los mismísimos infiernos, porque esa desgraciada patisuelta, me tiene loco, esa cadencia de sus nalgas me ha tirado por azar macabro hasta este punto del destino. Estoy a la deriva entre hilos divergentes que me halan en todos los sentidos, soy un títere sufriente, que no tiene a donde ir, sin alma propia, vacio por dentro, cubierto de sentencias, de manos ajenas del destino. Porque esta vida me tiene de los huevos, nos tiene a todos danzando en la paila, si no que hay unos mas huevones que no se la ven venir y creen que ya compraron el paraíso con cualquier menuda. Como muestra la pobre perra, que me voy a mandar dentro de un rato, esa pobre miserable no tiene ni la más puta idea de que la pálida huesuda, pronto, muy pronto se la va a llevar de paseo a la otra acera, si así, la reinita de la soberbia, en esto se va para el papayo… la veo venir, y para qué negarlo, mi pija se emociona, es que esa vagabunda refinada está muy sabrosa, que desperdicio, pero en fin, se tiene que morir, así la agonía de ambos acabara esta noche... –Y porque odia a su madre- pregunta el terapeuta -¿Qué mierdas está pasando? ¿Quién soy? ¿Dónde estoy? Ahhh, ¿quién me ha cortado el pene?... –Tranquilícese señora Tropos, acaso no recuerda, que simplemente estamos haciendo un ejercicio psico-dramático donde le propuse que adoptara una identidad masculina y que fabulara una historia donde vinculara la relación con su madre- dice el terapeuta intentando tranquilizar a la anciana que esta postraba sobre la cama –Así es señora Tropos, tómelo con calme, recuerde que solo estamos haciendo un pequeño juego, fue usted quien se apodero libremente de la historia, pues queríamos intentar traer recuerdos lejanos de su madre muerta hace tantos años, cuando usted era aun una pequeña, ¿lo recuerda?- la mujer completamente desorientada, perpleja y acabada, plantó su mirada fría y ausente y respondió: déjese de pavadas, viejo cabrón y devuélvame mis huevos o voy y le corto los suyos.

domingo, 8 de septiembre de 2013

Odiseo en las redes sociales


“No se debe creer en las publicaciones que se hacen por redes sociales, basta con fijarse, que están plagadas de gente como tú, que no corrobora la información que allí se sube de manera viral (para introducir la incertidumbre y la sospecha), pero que paradójicamente, como solía suceder con los otros medios de comunicación masiva; se tiende a asumir por verídico, aquello que es publicado sin filtro que compruebe su veracidad (aunque ahora suene absurdo, hace un tiempo atrás, la gente creía que si un comunicado salía en las noticias era verdadero, su mente hacia el cierre de aquel axioma improbable y aunque esto parece sacado de la ficción,  hasta el mismo Orson Welles se valió de este quimérico y contundente artilugio de la enajenación colectiva, para transmitir el apocalíptico anuncio de una invasión alienígena, generando el caos en la población Norteamericana).

El facilismo nos ha conducido a estos reductos empobrecidos de informaciones anacrónicas. Así como que le ocurre a la Adolescente naif que comienza sus estudios en ciencias humanas (o en su gran defecto comunicación o periodismo),  que en la vida a tenido la voluntad y el arrojo para leerse el Quijote pero festeja el natalicio de Cervantes (así sea en una fecha incorrecta, que atisbó en la publicación de otro camarada virtual de las redes), que se la pasa posteando frases apócrifas, atribuidas a autores que no son los correspondientes a dichas frases y que quizás sean sólo el producto de un escritorzuelo fracasado que intenta figurar de esta triste manera, que repite como papagayo con taras, frases “significativas" de Rayuela u Opio en la nubes, creyendo que así esta escalando la montaña llana, de su intelecto precario y perezoso, iniciando de este siniestro e inocente modo, la pandemia por las redes. La reacción tardara, dependiendo de la cantidad de amigos imaginarios que posea en su red de mentiras, primero quizás, saldrán a la luz de la pantalla, los pseudointelectuales (que leen poco y hablan mucho, porque miran todo el día noticias en internet, porque es importantísimo para la cultura de estos individuos fabulados, mantenerse informados, así sea con un manojo de majaderías sin cabo ni rabo) no pueden quedarse callados ante tal falacia o estatuto tan supremo (siempre existe algo que decir, sea una palabra, un guiño, un meme o cuanta crápula se les ocurra). Todos quieren figurar en el apoteósico debate insolente de naderías del ciberespacio. Algunos más humildes dan un like, puesto que no  quieren tomar partido directo pero tampoco pasar desapercibidos antes tal acontecimiento que sobrepasa su cognición. De allí que salgan tantos genios diciendo disparates, en las reuniones sociales (no virtuales), en las aulas de clase, en los sitios de trabajo, o en cualquier otro tipo de interrelación personal, cultivando para la sociedad, para el futuro, una historia llena de incongruencias y desvaríos (aunque viéndolo desde esta perspectiva, no está muy alejada de la estructura como ha sido construida nuestra historia hasta entonces).

Así pues queridos náufragos del ciberespacio, aconsejo primero que sean precavidos antes de dar patadas de mula para parecer unos sabios, y tengan la delicadeza de investigar y corroborar todo aquello que consideren digno de su saber ocioso, antes de publicarlo en el muro de sus lamentos, para que el tiro intelectualoide no les salga por la culata. y queden ustedes como blanco perfecto, en la diana del supuesto saber” Ernesto Pedraza Urrugas.

martes, 3 de septiembre de 2013

En la valija de las pesadillas



Lleno el gaznate con petróleo, abro la valija de los recuerdos, cargo un relicario suicida, una foto amparada de una puta fea, que se fue con otro y por la que aun me lanzo algunos papeletazos, porque la cosa esta jodida y no hay buenos ligues en este verano interminable de mierda en el trópico. Desempolvo la vieja escopeta con la que se voló la tapa mi padre hace muchos años. ¡Pero a mí que me importa seguir los pasos de ese viejo marica¡ yo quiero es incendiar el mundo como Nerón. Quiero ver las cabezas de los intelectuales arder, y que las adolescentes con sus trajes de colegialas promuevan el fuego con el combustible viciado de su orina. Leo un fragmento de un poema de una mujer que metió la cabeza en la estufa y se echo a perder y me cuestiono porque será que ninguna mujer que se a topado en mi camino a tenido un impulso tan sublime como ese, yo podría, encender el gas, mientras le levanto la falda y me fumo un denso piel roja. Pero solo tengo aspirinas para el mareo, para el dolor de muela y la asfixia de la picha que quiere escapar de los bóxers, esta pasma esta consumiendo mis desdichas, sospecho que algún día me quedare sin tripa para cortar y que la noche no penetrara por mi ventana a devorarme con sus lubricas pesadillas. Quiero escuchar el grito desolado de un hombre a lo lejos de la calle, que aúlle como un indio guerrero en la estepa, que grite hasta que se le raje la lengua y vomite todo su dolor, quiero ser el fantasma de ese maldito, no el espectro en el espejo que me mira sobre la espalda mientras escribo esto. Tomo más petróleo y busco otro cigarrillo, pero recuerdo que no fumo, que no he tomado un trago por semanas y que mi padre esta roncando en el cuarto contiguo. Es allí donde comienza mi verdadera tortura. Cuando la puta realidad deshace la fantasía, hace jirones mi literatura enclenque, no tengo salida, ni siquiera una valija donde guarde el desencanto y la pasma, ni una vieja escopeta que dispare colibrís de hachís.