domingo, 9 de junio de 2013

Despedida a un soldado catalán



Dedicado a Don Francisco Miralles Ayala Sallent (1922-2013)

Un llanto y una promesa se levantan, una herencia transida por la guerra, el desarraigo y la esperanza. Sueños rotos suplantados por nuevos horizontes, nuevas tierras, jóvenes amores. Lenguas que no se olvidan, lenguas que son sangre, que son, vida. Lenguas que recuerdan a poetas asesinados, a padres perdidos en la marejada brutal del exilio. Un soldado catalán emprende su última cruzada, deja atrás, tres generaciones que quizás le olviden, que solo recuerden su tierno humor, su galante porte comparado con el único Bond que puedo respetar, Sir Connery. Ahora una borrasca de olvido y misterio se levantara con su partida, y este pobre insolente, falto de historias, intentara dar prosa, a la ficción de una estirpe que sin entender muy bien palpita más que nunca en su pecho y es por ella que sigue en pie en esta otra tierra idiota que ellos amaron como suya al llegar desterrados del océano. Sin más palabras necias que decir: Sigue el vuelo, querido PACO, tras el hálito de tu madre, dile que aun me pesa la promesa que he jurado y que haré todo en esta vida por ganar la redención de volar a vuestro lado.

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