miércoles, 24 de abril de 2013

Milagro extraviado



Apenas soy el remedo de aquello que quise ser y nunca fui.

Ahora, victima de la enfermedad de la vida, dejo que el vaivén del oleaje me conduzca al abismo. Ya no ansío encontrar la cura a esta locura, ni abrazar unos brazos que no sean los míos. He aprendido lentamente a no mentirme, a comprender que la soledad es la única compañera de los moribundos. Y somos todos moribundos, todos los que trasegamos por el mundo fingiendo o no un propósito, porque la meta es una y certera, justa y austera. Ya de remilgos no se guía el navío, ni de pretensiones vacuas, los amores que fabriqué no han salido nunca del retrete. Ahora silbo con más maña, una canción que le aprendí a los condenados a la horca. Esa cantinela esperanzada ayuda precariamente a dar mis pasos y olvidarme que hay un cielo que me mira con repudio, al igual que yo contemplo este mundo espejo de fantasmas que gravitan como yo, sin sendero, engañando inútilmente a su sombra, creyendo que el mañana traerá un sol más puro y más querido. Allí, en la cumbre yo les miro de soslayo, silbando y silbando, aguardando la noche para ser olvidado.

sábado, 20 de abril de 2013

letra enferma y luminosa


Sólo me cautiva, la literatura escrita con odio, con asco, escrita desde las vísceras, que no busca embellecer el mundo si no sumirlo al pozo. Los poemas que ensalzan la muerte y glorifican la destrucción de todo aquello que nos hacen creer, es puro, sagrado e inmortal. Odio los escritores hipócritas que escriben para engalanar la prosa o el verso, en los que todo amaneramiento del lenguaje, boicoteando las cabezas enfermas de sus lectores analfabetas, que al sentirse desorientados en este mundo de mierda buscan el bálsamo en las letras, pero esas letras perfumadas de flores inmundas, de arabescos insulsos, de ideales que fácilmente servirían de supositorio a la mas diestra actriz porno. La función de un humilde y honestos escritor, es sembrar con cada palabra la desesperanza, el desasosiego y toda clase de sentimientos nobles que conduzcan al lector a buscar un postrimero alivio, donde de un disparo silencie prematuramente todos los cantos de sirenas y de pajaritos maricones, todos los cantos de esperanza por una estirpe ponzoñosa que no es más que un virus nauseabundo que infecta el lenguaje con sus zalamerías, sus reproches y su obstinado absurdo de querer seguir…

miércoles, 10 de abril de 2013

El otro club de los suicidas



Sólo es cuestión de hacer click, y todo hará boom! Todos los ideales hicieron kaput y las últimas esperanzas se las llevo en sus ojos una muchacha a la que ya he olvidado. Reposan los recuerdos en una prisión, famélicos y agónicos, el niño que una vez fue feliz come ratas en las cloacas de mi memoria. Y la cordura ha sucumbido ante los demonios de la razón… suena otro click, pero no hace boom, y nadie cae de la mesa, todos se miran con espanto, presienten el espectro de risa macabra tras sus espaldas, en casa la cena se pudre. Acá reunidos todos, los fracasados de turno, temiéndole a la vida, huyendo de la muerte, depositando sus promesas luego de un boom y un penetrante olor a pólvora. Entra una chiquilla en busca de su padre, el afortunado, sin corona, dormido en el suelo manchado, con una mueca inmunda que aterra a la chiquilla que huye despavorida dando alaridos, que despiertan a toda la calle infecta de peregrinos y coprófagos. La niebla pasa haciendo luto por la calle, se filtra como un roedor, por el entreabierto de la puerta, abraza trémula el cadáver, en un extraño ritual amoroso, hace su ceremonia y se disipa, todos los presentes miran hacia el vacio con recelo. El muerto no ha dejado solos con su cadáver.

lunes, 1 de abril de 2013

En una tarde de abril


Quiero morir con los ojos abiertos,
Para que la muerte no me agarre de sorpresa,
Que sea un duelo de miradas,
La mía contra sus espejos huecos.
Quiero que la muerte sienta orgullo de mi muerte,
Que no sienta que es una comedia suicida,
Ni un teatro esta puta vida.
Quiero que la muerte folle conmigo
Y entre ambos nos rompamos los huesos
Hasta hacernos polvo.
Quiero que la muerte se acuerde en sus rezos
Y me bese la frente una tarde de abril.

de la muerte y otras delicias



…Y luego te preguntas como se han ido a la mierda tantos años de olvido, echas la vista atrás y contemplas abrumado, una infranqueable niebla que intentas penetrar infructuosamente. Recuerdos sufrientes, desdichas añoradas, que intentas agarrar como cazando fantasmas burlones, te postras de rodillas y descubres que todo intento es vano. La densa niebla te consume y te perfuma de un olor agradable y envolvente, cierras los ojos y descubres tu propia muerte, estás postrado en un féretro y nadie te llora, inmerso, impotente en esa nueva cuna que nadie mece… Vuelves tus ojos del sueño fatuo y buscas el rastro de una lagrima pero la tristeza no ha venido a tu rescate, estas completamente desolado, y sigues allí, ausente de la vida pero vivo, como un muerto de rodillas, con los ojos abiertos, implorando a la nada para que llegue en tu auxilio. La boca abierta pero muda, el corazón acelerado pero tenue, y el tiempo haciéndote polvo la memoria de aquel que nunca fuiste.