sábado, 28 de diciembre de 2013

Misógino y suicida (Acróstico)


Mi vida corta en alegrías
Imagen de mis largas agonías
Sádico ensueño trepidante
Ahogado en sucios lastres
No concibo un día sin el eco
Tirano de los días muecos,
Rezongados, célibes, estériles.
Ocultos tras la dicha mortecina,
Pintarrajeados con humor y trementina
Obstinados en la perenne lucha mía.

Yace ahora mi alma conmovida

Sobre el candor de un sueño enfermo,
Único tormento que ha de ser eterno
Icono de todos los errantes piojos
Cúmulo de saberes misteriosos
Ignotos, falaces y onerosos
Dados a los locos y los leprosos
Amantes del odio a la vida sin ojos.

miércoles, 25 de diciembre de 2013

Fantasía de un andoba endemoniado


“Se me ocurrían ideas de pobre hombre, manías de Cabrón…” Céline

Tenía que salir a la calle y romperle la cara a cualquiera, necesitaba curarme... podía fingir que las sirenas y los oniros jamás habían fornicado sobre mi cama, pero el susurro de los búhos trepidantes y espías me lo habían confesado... mis asuntos más remotos habían sido profanados… ahí está ese idiota del pasado que fui yo la noche anterior, de espaldas al ensueño de seres fantásticos, frente al ordenador intentando escribir otro cuento fracasado, falto de imaginación, falto de ese toque que tienen los genios ingenuos de la literatura, porque el genio no llega por acierto premeditado, sino por un profuso azar de los azares… así que mientras yo malgastaba mis últimos cartuchos de locura equilibrada, los parias aprovechaban para sus horrendas jodiendas de madrugada, concibiendo monstruosos recuerdos que nunca pude atesorar, quizás alegrías infinitas que me hubieran ayudado a facilitar la salida por la puerta trasera... pero no! Yo, la estrellita fracasada ambicionaba otros planes, clavar mi culo por horas infructuosas, estériles, mirando hacia la nada, esperando que la verdadera jodienda, tenía un propósito tarumba y era echarme de un tirón, la porquería de miedos invadía mi insomnio, era momento de devanarme los sesos tratando de articular vocablos imprósperos e imposibles... vine a comprender que no había salida, estaba atrapado en un manojo de manías obsesivas que me retenían entre dos mundos, llegaba el cochino calor del sol y los espíritus fornicadores se habían ido... Yo, el de ojos irritados, pudriéndome de la gastritis por tantas botellas apiladas en un rincón… yo, era yo el obstáculo, la muralla que se interponía entre la ensoñación y la palabra, era yo el canalla que propinaba el aborto sangriento de una criatura literaria, era yo iluminado en mi infortunio y epifanía, era y... vuelto a la cordura de los andobas, de los autómatas que piensan en el porvenir de sus vidas muertas, añorando el día de la resurrección de los palmados por un Cristo que ni ellos mismo alcanzan a imaginárselo más inadmisible e infrareal, debía sumergirme en el anonimato de las sombras furtivas de la mañana, poseso y alienado, víctima de espasmos musculares y retumbos en las sienes... tenía que salir a la calle y romperle la cara a cualquiera, necesitaba curarme...

viernes, 20 de diciembre de 2013

Natalicio de un apóstata


Enigmático regalo que me brinda el inconsciente, levantarme presuroso a releer Tres versiones de Judas y de allí, como poseído por una potestad del inframundo repito nuevamente La secta de los treinta, ambas historias del autor fervoroso, sabio en la bruma de las calles de Buenos Aires. No contento con esta posesión Salomónica o cabalística (Como quiera cada quien interpretar), me inclino a concluir las lecturas del casi fingido Fausto de Marlowe. Un macabro misticismo, me embriaga, y vuelve a mí, la figura idónea de un demonio con cabeza de gallo, dejo las runas a un lado, la fe y la cordura, asumo el instante infinito que antecede a la muerte, en claro de un agua infernal mi reflejo se trasforma en el espejo del ahorcado. Mi espíritu se ensaña de un extraño alejamiento, una mezquindad divina hacia aquellos que hasta hace un breve instante llamaba mis hermanos, pero que con ufana epifanía vislumbro ahora mas rastrero que aquel vil reptil que condenó a los primigenios padres de la Historia del fecundo Milton, al oprobio y el desagrado de su Dios egoísta. Busco el refugio en el misterio, en el enigma de la esfinge incorpórea de ese libro innombrable que yace olvidado en esa biblioteca que visitan los Oniros. Aguardo sin prisa alguna, al borde del árbol de los muertos, alguna señal redentora que direccione la incertidumbre y el desarraigo que hoy custodia mi natalicio. Soy de la herencia cainita, de la progenie absoluta de hombres quiméricos y como proscrito de su signo espero en la calumnia de mis años, la bendición de la muerte y el pecado, mientras reniego tres veces de mi  fantaseado onomástico.

miércoles, 18 de diciembre de 2013

EL CÍRCULO


Perdido se hallaba un triste hombre en un extraordinario laberinto de paredes invisibles y simétricamente infranqueables. Caminaba sin encontrar salida, sin reconocer las huellas de sus cansados pasos. Todo aquello le semejaba a un sueño, y por más que trataba de recordar cómo había llegado allí y hacia cuanto; la respuesta relucía inadmisible como la hechura de su sombra. Sus gritos parecían perderse en el recuerdo de su propio ensueño, se disipaban en un eco mudo y criminal, el horror de descubrirse allí, desorientado y observado por un ojo que desconocía, por la mirada implacable de un implacable guardián que se ocultaba en la oscuridad, un verdugo inhumano que quizás le asechaba, que se burlaba de él, de su impotente condición de perseguido, el viejo juego del gato ¿pero quién era en todo caso el ratón? Sospechaba que él era el acto central de un macabro espectáculo. Quizás él era la fiera enjaulada, el fenómeno de circo que se hacía ostensible al mundo exterior sin consentimiento y pudor. ¿Quién era su amo?

-… ¿estás ahí?... casi puedo sentir tu molesta presencia… sé que puedes oírme, yo puedo escuchar como repites cada palabra que digo como si fueras un fragor infinito. Te burlas de mí, tu maldita voz parece llegar a mí entre sueños. He llegado a pensar que no eres solo uno sino cientos, miles. El renuente eco que profieres con mis palabras robadas me da la ligera impresión de que este horrendo instante lo he vivido en incontables ocasiones, tus perturbadoras voces retumban en mi mente, no me dan vigilia, me despiertan de mis terribles sueños de fuga. – el desespero del hombre se incrementaba al sentir que todo esto no era más que una charada- ¿Qué dices? ¿Acaso tratas de regocijar tu pérfido juego recreando mi sufrimiento? ¡Muéstrate abyecto miserable! ¿Por qué te escondes tras estos intangibles muros? Si estuviéramos frente a frente creo que tu condición de soberano abatiría por los suelos y tú entrarías en mi terreno, jugaríamos este mismo juego (con el cual te diviertes) entre los dos… ¡Ja! Creo que eso no te causa tanta gracia ¿no es así? – Ninguna voz respondía a sus estratagemas, estaba presumiblemente solo en su etéreo cautiverio- … ¡Ah! Ya lo veo, creo que también tú, de algún modo haces parte de este monstruoso solaz, no eres más que un peón. ¿Eres acaso el guardián que custodia esta prisión donde me hallo sometido? Ó ¿eres un cínico depravado que ha pagado un par de monedas para saciar tu mórbido apetito voyeur, un espectador que se deleita con el relato de mi sufrimiento, intentando atrapar mis gritos, mis lamentos inaudibles? ¿Quién eres? ¿Dónde estás? ¿Qué puedes hacer por mí? ¿Estás realmente afuera de los confines de esta sórdida galería ó estas aquí dentro, conmigo, viviendo lo que yo vivo, sufriendo lo que yo sufro? ¡Aléjate! ¡Cállate! Que solo puedo conciliar mi sosiego cuando tus estrepitosos susurros desaparecen, en esos instantes encuentro la paz, el olvido, toda esta gran farsa desaparece y en el rumor del silencio, en la lejanía de mi anhelado futuro te presiento como un fantasma. Tu aliento me devuelve de entre los muertos, me hace revivir nuevamente mi condena, este círculo interminable que nunca termina, que da vueltas y vueltas, y aunque llegue a su fin comenzara de nuevo así tu hallas desaparecido por completo, sospecho que otro guardián seguirá tu perversa labor y yo seguiré aquí eternamente hasta que todas las voces y todos los guardianes callen y se desaparezcan en el abandono.- el hombre suspiraba inconsolable- puedo presentir que muy pronto he de repetir esta misma escena de cautiverio, siento como el giro llega de nuevo al punto de partida… ¡ah!- Grita el hombre con todas sus fuerzas pero es inútil- ¡déjame salir! Te lo suplico, sí tienes el don para hacerlo, confiéreme la libertad, corta mi cadena, rompe el giro interminable, entreveo irremediablemente que mi existencia entera depende de tu palabra, solo tu aliento puede apagar la vela que me ata a esta penumbra endemoniada. Me has convertido en eso, en una palabra, en una larga frase, en la historia de un hombre confinado en un laberinto de símbolos impronunciables. Te pregunto por última vez ¿eres el fabricante de este incongruente pesadilla? ¿Eres el cómplice azorado de aquel artífice que me confirió en este inagotable suplicio circular? Abandóname, permíteme que intente la huida en tu recreo, concédeme la muerte con tu silencio, con el olvido en tu mente de esta narración. Arráncame de tu memoria, concédeme el leteo de tus inconmensurables recintos. Por favor no empieces, no empieces de nuevo.

lunes, 16 de diciembre de 2013

Incertidumbre


Hace tiempo cuando mis cabellos no eran aun canos, fui participe silencioso de una épica contienda por mi alma. Dos venerables espíritus se citaron en mi biblioteca para batirse en duelo, mientras yo inocente realizaba mis primeras lecturas a los libros de alquimia que heredé prematuramente de mi padre. Aquellos sublimes fantasmas aseguraron ser las empíreas potestades del bien y el mal, creadores de todo lo creado y lo que aun esta por ser creado, reyes absolutos del cielo y el infierno, eternos enemigos que habían venido hasta aquí, frente a mis fatigados ojos juveniles, para que fuese yo, el juez imparcial de la inmortal contienda. El espíritu seductor, ágil y luminoso, que se atribuía a sí mismo como el hacedor de la bruma fue el primero en presentarse: querido hijo, he ascendido de mi reino oscuro para luchar con mi refulgente espada ante este viejo desgraciado, para liberar tu alma del triste yugo te ha impuesto sin ningún consentimiento, faltando a la promesa decretada del libre albedrio y que el hipócrita asegura haber respetado- el otro espectro, que relucía más severo y soberano lo miró con una impasible cólera, que fácilmente acunaba el poderío de mil rayos, pero se limitó a decir con voz muy queda: Ea! pues hijo mío, sabes que no necesito presentación alguna, yo soy el que soy, y he venido acabar con este vástago podrido de mi estirpe, de una buena vez ante tu inocente y humana mirada, se pues de una vez espectador y juez de esta victoria mía y apresúrate a dar la orden para que inicie la contienda, para que así acabe yo sin más dilatación de los tiempos con este espíritu dañino que te ronda- desenvainando su noble espada relampagueante espero impaciente mi anuncio, mientras yo, pobre estudiante de los pueriles misterios de pequeño mundo nuevo que intentaba descifrar por ese entonces, no sabía muy bien qué hacer, y presa de la desesperación y la incertidumbre intente huir de aquella habitación, pero mis miembros flaquearon, me fue inútil despegarme de mi asiento, mis piernas parecían fijadas al suelo, y cuando así, sin remedio, resignado y triste, ya dispuesto, sin animo alguno, a proferir el inicio del cruenta batalla, salvado fui por una tercera presencia que apareció en medio de estos dos titanes etéreos, la figura era de una increíble y deslumbrante belleza, era una dama rubicunda, de gráciles y desnudas formas, que sonriente así me habló: he venido aquí, según me has llamado hijo querido, y es pues mi labor librarte de estas molestas presencias que te agobian- y al terminar su modesta presentación, con una sutil mirada hacia aquellas figuras, que temblaban ante ella, los fulminó en tan solo un parpadeo, y ni cenizas quedaron de ellos en su sitio. –ahora eres libre, hijo mío. Me dijo – ya puedes caminar por el mundo libre de aquellos patéticos fantasmas, ve tranquilo por tu vida ya que tu madre siempre te acompaña- dicho esto parecía desvanecerse ante mis ojos, pero yo armado de ansiedad y misterio le pregunte-¿Quién eres?- y la soberana criatura me respondió antes de evaporarse para siempre –Primero fui llamada Lilith por uno de estos de estos impostores y luego entrambos me llamaron Eva, mas mi nombre no puede ser pronunciado, soy yo pues, la madre creadora de este mundo al cual con afanoso deseo te adentras, soy la diosa sempiterna de la duda-. Al extinguirse la suprema figura, volví de nuevo a mis libros sagrados y todo aquello que antes me parecía nublado me fue para siempre revelado.

sábado, 14 de diciembre de 2013

La gallina





No se puede negar que Epifanio Burgos era un tipo de recurrente ingenio imaginativo, tenía esa chispa mágica para decir las cosas y entre las damas no podríamos objetar que tenía dotes de un don Juan. Le gustaba el vino y los tangos de antaño, su voz era potente y dulce digno exponente de la nueva ola gaucha. Quien iba a pensar que ese buen tipo, ingenioso y de buenas costumbres ocultara tal impostura y particulares manías. Tenía una noviecita engalanada, rubia, de ojos saltones, piel de porcelana y sonrisa coquetona. Pero parece ser que las carnes ampulosas de esta hembra no le eran suficientes para calmar sus pulsiones. Puedo parecer un deslenguado, pero aquel rumor ponzoñoso de sus andadas no es mío sino del mismísimo Edmundo Córcega, colega del instituto, fiel amigo de nuestro calamitoso héroe. Según Córcega, el mismo había presenciado como Burgos, andaba elegante como siempre, presuroso con una gallina bajo el brazo. Escena absurda que al parecerle ante sus ojos de tan alto paroxismo cómico prefirió hacerse sombra silenciosa y seguir el desenlace de aquel episodio. Burgos caminó tres cuadras desde la plaza de mercado, donde al parecer adquirió el plumífero animal, surcó la izquierda un par de veces, sin dejar de mirar nerviosamente hacia atrás. Córcega cumplió magistralmente su labor detectivesca sin ser notado por Burgos, que luego de dos absurdas vueltas a una misma manzana, se detuvo en una casona de mala muerte, donde tocó el timbre mortecino, abrió una vieja escuálida y medio ciega que lo dejó pasar luego de recibir un par de monedas. Intrigado Córcega espero un par de minutos, dudando que hacer, un tanto inquieto, al fin tomó un hondo respiro y tocó la puerta de la derruida casucha. Golpeó tres veces y la vieja abrió, el apestoso hedor a col marchito que transpiraba la vieja casi depone su temeraria osadía, pero haciendo uso de una respiración vocal, pudo sobrellevar la primera prueba. –¿Qué quiere?- dijo la vieja apestosa, Córcega, ocurrente, diviso hacia adentro de la casa por la pequeña hendija –quiero un cuarto- respondió por donde asomaba el vetusto rostro y descubrió a qué tipo de antro se había colado su amigo –quiero un cuarto- respondió. La vieja estiro la mano callosa y huesuda como la de un cadáver –son veinticinco centavos- -¡mierda!- pensó para sí el pobre Córcega –me saldrá caro esta extraña aventurilla, ojala valga su peso en oro- saco las monedas y se las entrego a la vinagrosa anciana, que lo condujo por un estrecho corredor donde se filtraba de algún lado una melodía de ordinario folclor -¿espera usted a alguien o gusta deleitarse con una de las chicas o quizás unos buenos folletines, eh? porque si espera a alguien debe saber que son cinco centavos más, no vaya a salirme como ese otro orate que entraño hace poco antes que usted y me pidió la habitación para el solo y su avechucho- dijo monótonamente la anciana mientras lo conducía por unas escaleras que dejaban entrever la segunda planta llena de habitaciones. Córcega lo meditó un segundo – no estaría mal que me mostrara que tal están las chicas- la vieja sin inmutarse sacó de su vestido un pequeño silbato y lo hizo sonar dos veces, algunas de las puertas de las habitaciones se abrieron y una variedad de damiselas llenaron de colorido lubrico el corredor del segundo piso, Córcega quedó hechizado con una morena altiva e imponente que estaba semidesnuda (exhibiendo unas prominentes ubres) -quiero aquella, esa morena de allí... la de las medias...- señalándole a la anciana con el dedo la chica que le seducía. Otras tres monedas salieron de su bolsillo, la vieja desapareció dejándolo al cuidado de la joven mulata que lo arrastró de la mano y lo llevó hasta una habitación calurosa y húmeda. Podríamos creer que el buen detective olvidó su labor pero no fue así, cuando la puerta de la habitación se cerró, indagó a la joven doncella de pezones puntiagudos como flechas amazonas– ¿sabes algo del tipo que hace poco arribó a este sitio con una gallina entre sus brazos?- la morena al escuchar la pregunta se arqueó de la risa, tardó un poco en contestar entre risillas y singulares muecas –ese es un loco que viene día por medio trayendo consigo un plumífero bicho, no sabemos muy bien que hace con el animal pero al salir entrega la gallina degollada a la vieja…- Córcega estaba impactado pensó-¿Qué podría hacer ese sujeto con una gallina en un sitio como este?¿un ritual satánico? ¿Será ese su secreto para doblegar al bello sexo?- dejando a un lado aquellas ideas preguntó a la imperiosa morocha de broncíneas tetas de ébano -¿y nunca pide algún servicio de ustedes?- inquirió intrigado -… muy pocas veces, una vez escuché que le pidió a la vieja un poco de aceite de cocina y una zanahoria cruda sin lavar... eso es todo…- Córcega estaba perplejo, mulata continuo -…casi siempre se arma un barullo cuando ese tipo entra con estos animales, los hace cacarear de un modo estrepitoso que perturba nuestros ligues, y todo se vuelve una desatinada algarabía, algunos de nuestros clientes se han quejado y le han golpeado a la puerta pero el tipo hace caso omiso a los llamados suele encender la radio a todo dar para que la gallina cante a dúo con Edmundo Rivero o Julio sosa, según lo decida el azar… en realidad no tarda mucho el conciertillo de mierda, máximo unos quince minutos allí dentro, luego sale impecable y bien perfumado como si nada hubiera pasado. Baja silencioso las escalas, dejando la habitación revuelta y llena de plumas- …Córcega me contó esto, y aun no sé si creerle, aunque sé que suele ser a veces todo un charlatán y que todo puede ser producto de los celos que siente por Burgos, al ser este como ya he dicho un redomado Casanova, pero no puedo negar que la duda me ha asaltado desde hace un buen par de días, que le visto por el bar del canalla de Saúl Gollete, y he visto como relucía en su impecable traje a rallas una blanca pluma en su hombro izquierdo.




viernes, 13 de diciembre de 2013

GOTAS DE ROCÍO


 ɸ Algunos necios podrán tomar por fabulado este relato, y dirán que sólo son los desvaríos de una cabeza loca como la mía. No soy quien para dar fidelidad a este retrato pero soy quizás el único testigo consiente que conoció todos los hechos de la misteriosa vida de Eleonora Corina... ɸ
Tristemente he dejado olvidado este relato entre mis papeles extraviados en una maleta en alguna estación de trenes, ahora no recuerdo nada, no recuerdo quien fue o aun sea, esa tal Eleonora Corina, pero gravita aun en mi mente un vago recuerdo de haber pasado horas buscando el significado de ese nombre, y que ahora toda esa pesquisa se ha perdido en el olvido. Entre mis notas de una libreta de bolsillo, he consignado un tema recurrente en mis actuales relatos, la nota solo decía: (Eleonora Corina: la inmortalidad). Podría ser que su nombre fuera extraído sin pudor de algún relato del febril poeta de Baltimore, eso no lo sé, quizás, fue un amor que por capricho de camas furtivas de moteles clandestinos y burdeles extintos designe a mi amante de turno…
He pasado noches enteras releyendo aquel brevísimo e inconcluso proemio, repitiendo en las madrugadas ese nombre femenino, pero el recuerdo jamás llega, he estado a punto de dejarlo en el olvido pero he sido testarudo y ahora en este instante cuando las melodías cósmicas giran en el absurdo fracaso de esta historia sin final, he descubierto el enigma, he deshilado el galimatías. La perfección de este relato inconcluso se resume a que en él convergen los tres temas más recurrentes en mis relatos: La alucinación, la inmortalidad y el olvido. Pero de un modo más subjetivo y a su vez mas descarnado, la historia perdida de Eleonora Corina, es mi propia historia, es la historia de mis obsesiones, de mi tragedia y delirio. Nada ha sido fortuito.
He dejado que el tiempo devore paulatinamente todos los rincones del recuerdo de la concéntrica historia, y que espectros indescifrables, multiformes habiten aquellas galerías desoladas, he descubierto, ya sin asombro que la memoria nauseabunda de esta historia se ha hecho arena pero no de aquella que estrictamente, cuenta nuestros días, si no de aquella misteriosa arena de la cual se construyen nuestros sueños, y como gotas de rocío han de caer trágicamente en aquel leteo donde he ahogado a la inmortal Eleonora Corina. Sea pues la vida onírica de Eleonora un enigma tanto para el lector como para mí.

En vilo, he dejado este relato que hace parte ya de las entidades del olvido y con no poco regocijo, me figuro libre de aquella pesadilla de ese recuerdo difuso que antes me gobernaba. Dejo entonces que nuevas seducciones fantasmagóricas avasallen la fantasía y me conduzcan a los limites inexplorados del sueño, donde vislumbro con agrado, inmerso en un cuento de hadas, el final de esta historia, donde sin más dilaciones y excusas, me trasformare en rocío de aquel manantial, y estaré al fin, junto a Eleonora por toda la eternidad y todo el misterio me será revelado.

martes, 19 de noviembre de 2013

EL COBERTIZO DE LAS GACHÍS





...Me la piraba con la chachi para magrearle ese culamen que me tenía loco... me importaba tres cuernos que la chica fuera la hija de la portera. ¡A la mierda con eso!… yo solo quería darle palustre a ese coño rechoncho y felpudo, hacerla aullar aun en las tardes de verano como la loba enferma que era…. porque la gachí era toda una fiera, una fiera indómita que olfateaba pichas a kilómetros, era toda una ternera, la gran mamona de la calle Launfard, le gustaba tragar a la cochina, pedía leche como un crio famélico, me dejaba seco, hecho polvo, pero mi picha sufría un extraño encanto con sus mamadas, se quedaba tiesa por horas aun cuando en mi bodega no quedaba ni una gota… alguna que otra vez tenía que brindarle una meada copiosa para dejar satisfecha a la golosa, era una jodida macarra que jamás quedaba satisfecha, eran mis primeros años con las hembras y pensaba para mis adentros que como esta tipa no había ninguna que ordeñara de tal modo, pensaba que pocas, habían tragado tanta leche como ella… que equivocado estaba… con el pasar de los años comprendí que este mundo es una repugnante vaqueriza, plagada de estiércol seminal y lechoso, donde sedientas pelanduscas hacen fila para chupártela hasta que te estallen los huevos. Les vale chorro si brindas amor o no, ellas solo quieren tu leche, mantener tus huevos calientes para qué vomites su leche es la única preocupación, esa la verdadera seguridad de que tanto te hablan, de esa mierda que te aseguran conforma el hogar, no es por conformar una estúpida familia infecta de críos lelos como tú o como yo, no, no te la creas, a esas putas solo le interesa el elixir que salvaguardas en tus cojones, para eso se inventan esa bazofia, esa patraña del amor… pero es mentira, para que caigas de culos en sus redes cabrón, para que tires por la borda la jalandria… a traes perdida, majaretas… en los embrollos de las gachís no sirve de pija ser Teseo… que chupen las terneritas en el ritual de Selene… mientras que tu polla escupe con rencor el veneno de tu leche podrida y maldita… estaba harto de cascármela por cenicienta, no podía pensar más que en ella, en la hija de la portera me la halaba… me atrapaba la trompeta en ese espacio vacío de sus tienes torcidos... Creía estar enamorado… flotaba en las nubes de una mamada celestial… yo era un palurdo que aun me cagaba en los pantalones cuando una cornuda me mostraba el relieve sutil de un pezón impreso en un pecho abundante y flácido… era un chaval idealista, un puto romántico, un cabrito que fantaseaba con la jodienda, que se la meneaba noche y día como un idiota, fisgoneando por la rendija del retrete… viendo a la tía Clara bufar, relinchar y dar patadones, acariciarse el chocho, mientras se le brotaba la vena para soltar un sorete descomunal que la traía estreñía por semanas…caía el misil en la trinchera a la par que estallaba mi munición sobre la puerta…de rodillas, añorando quilarmela mientras hacia su mierda… pero estaba hasta el cuello de las pajas, no quería mas eso… quería un amor de verdad, de esos que leía en las novelitas rosas que mi madre guardaba con tanto recelo bajo el colchón, ocultándolas temerosa del ojo impasible del pureta de mi padre… pobre mujer, ella al igual que yo, demandaba el amor que le pintaban es sus novelitas… pero en cambio recibía golpes y humillaciones, que con el tiempo aseguró a todos, a modo de epifanía, que eran caricias, muestras imborrables del profundo amor que mi padre inocente como un jumento le profesaba, de la única manera que sabía, con violencia y brutalidad...


lunes, 28 de octubre de 2013

Omelette



-Romperé el vaso de la cordura, con la sartén y los huevos que tengo en tu culo- Dijo Pacho a su mujer.
-¿de qué hablas, viejo cornudo? Si joder casi ni puedes, con esa curda que traes, ni el tercer pie puedes poner en pie- dijo su mujer enjugándose las caries limpiándose la espuma con el agua del retrete –mírame bien so pureta, la gamberra de tu puta, acá limpiándose la jeta en esta cochina pocilga, donde acumulas kilos y kilos de mierda. Pacho se ríe de la escena y para embellecerla se orina en frente salpicando el rostro virulento de su guarra, acompasando el festín con una gloriosa flatofonia en fuga, apestando el cuartucho del pestilente vapor de su enferma tripa.

La mujer irascible, incongruente y nuevamente mujer, se levanta como una hija de Zeus y asesta un buen patadón en los huevos. Pacho cae de rodillas como un penitente sin culpas, como un pecador sin cosquillas, como un homicida sin penas, como un soñador con insomnio. -ayy ay—grita Pacho desconsolado, le duelen los huevos que pensaba ensartar en el culo de la cordura, ahora el pobre, podrá si acaso hacer un omelette para el desayuno de su furibunda mujercita.

domingo, 27 de octubre de 2013

M. B. (otro asunto frente al caso K.)


Una extraña carta llegó hace un par de semanas al ministerio de cultura de Praga. El contenido de esta ha generado un total desconcierto, y tamaño revuelo. Al comienzo se pensó que era un elaborado ardid, un perverso chiste de mal gusto y  una condenada farsa de algún detractor, enemigo del buen nombre de las letras Checas, o simplemente, el producto insano del divertimento de un exentico aristócrata bastardo de la extinta dinastía del archiduque Francisco. Pero luego de las pertinentes investigaciones y comparativas que se han hecho frente a la caligrafía y la firma del supuesto artífice, es innegable la fidelidad de su puño y letra.
En sus manos dejo entonces, el brevísimo contenido de esta carta, para que sea usted quien impute el veredicto, del curioso párrafo confinado allí:
“Pobres los fieles y los esperanzados! De ellos será el reino del asombro… Aprovechando la infructuosa muerte de mi querido amigo, tuve el coraje para hacer pública, esa otra vida mía, esa que jamás exhibiría con mi nombre. Valiéndome así, descorazonado y usurpador, del rostro y el recuerdo de mi amigo extinto, para sacar a la luz, ese otro que soy yo, ese demonio que siempre ha estado a la sombra… Así como el Quijote, según he soñado, es producto de un febril Sancho, en símil, aquel tuberculoso y ambiguo, Señor K, no es otro más que su querido servidor, el Señor B.”


M. B.


miércoles, 18 de septiembre de 2013

Atropos



Es fácil considerar un asesinato y llevarlo a la practica en el imaginario. Pero trascender al acto, ¡Ah, cosa jodida! Tiene que tener uno, unas bolas de acero y la sangre fría para acabar el negocio de buenas a primeras, de manera certera, sin meditar mucho, sin filosofías, sin ninguna de esas mierdas que le jode a uno la cabeza. Pero la vaina no es como hacer tortillas, la vaina es peliaguda y más aun cuando uno tiene que cargarse con una puta hembra que para colmo este jodidamente deliciosa, ese tipo de putillas que uno quiere darles caña hasta que se le pele a uno el mango y el pitillo ya no quiera escupir mas su miasma dentro de su orto… ¡Pero que mierda! aquí estoy esperando bajo el porche, fumándome un cigarro que no sabe a un carajo, congelándome en esta noche criminal, sin luna y cómplice. Aquí estoy mirando sin ver, hacia todos lados, haciéndome el idiota, reprimiendo las bagatelas que te hacen reflexionar, preocuparse por lo que aun no has hecho pero que inevitablemente sabes que vas a hacer. No tengo otra salida, tengo que matar a esa malparida, aunque la quiero, si, la quiero, me la quiero joder hasta en los mismísimos infiernos, porque esa desgraciada patisuelta, me tiene loco, esa cadencia de sus nalgas me ha tirado por azar macabro hasta este punto del destino. Estoy a la deriva entre hilos divergentes que me halan en todos los sentidos, soy un títere sufriente, que no tiene a donde ir, sin alma propia, vacio por dentro, cubierto de sentencias, de manos ajenas del destino. Porque esta vida me tiene de los huevos, nos tiene a todos danzando en la paila, si no que hay unos mas huevones que no se la ven venir y creen que ya compraron el paraíso con cualquier menuda. Como muestra la pobre perra, que me voy a mandar dentro de un rato, esa pobre miserable no tiene ni la más puta idea de que la pálida huesuda, pronto, muy pronto se la va a llevar de paseo a la otra acera, si así, la reinita de la soberbia, en esto se va para el papayo… la veo venir, y para qué negarlo, mi pija se emociona, es que esa vagabunda refinada está muy sabrosa, que desperdicio, pero en fin, se tiene que morir, así la agonía de ambos acabara esta noche... –Y porque odia a su madre- pregunta el terapeuta -¿Qué mierdas está pasando? ¿Quién soy? ¿Dónde estoy? Ahhh, ¿quién me ha cortado el pene?... –Tranquilícese señora Tropos, acaso no recuerda, que simplemente estamos haciendo un ejercicio psico-dramático donde le propuse que adoptara una identidad masculina y que fabulara una historia donde vinculara la relación con su madre- dice el terapeuta intentando tranquilizar a la anciana que esta postraba sobre la cama –Así es señora Tropos, tómelo con calme, recuerde que solo estamos haciendo un pequeño juego, fue usted quien se apodero libremente de la historia, pues queríamos intentar traer recuerdos lejanos de su madre muerta hace tantos años, cuando usted era aun una pequeña, ¿lo recuerda?- la mujer completamente desorientada, perpleja y acabada, plantó su mirada fría y ausente y respondió: déjese de pavadas, viejo cabrón y devuélvame mis huevos o voy y le corto los suyos.

domingo, 8 de septiembre de 2013

Odiseo en las redes sociales


“No se debe creer en las publicaciones que se hacen por redes sociales, basta con fijarse, que están plagadas de gente como tú, que no corrobora la información que allí se sube de manera viral (para introducir la incertidumbre y la sospecha), pero que paradójicamente, como solía suceder con los otros medios de comunicación masiva; se tiende a asumir por verídico, aquello que es publicado sin filtro que compruebe su veracidad (aunque ahora suene absurdo, hace un tiempo atrás, la gente creía que si un comunicado salía en las noticias era verdadero, su mente hacia el cierre de aquel axioma improbable y aunque esto parece sacado de la ficción,  hasta el mismo Orson Welles se valió de este quimérico y contundente artilugio de la enajenación colectiva, para transmitir el apocalíptico anuncio de una invasión alienígena, generando el caos en la población Norteamericana).

El facilismo nos ha conducido a estos reductos empobrecidos de informaciones anacrónicas. Así como que le ocurre a la Adolescente naif que comienza sus estudios en ciencias humanas (o en su gran defecto comunicación o periodismo),  que en la vida a tenido la voluntad y el arrojo para leerse el Quijote pero festeja el natalicio de Cervantes (así sea en una fecha incorrecta, que atisbó en la publicación de otro camarada virtual de las redes), que se la pasa posteando frases apócrifas, atribuidas a autores que no son los correspondientes a dichas frases y que quizás sean sólo el producto de un escritorzuelo fracasado que intenta figurar de esta triste manera, que repite como papagayo con taras, frases “significativas" de Rayuela u Opio en la nubes, creyendo que así esta escalando la montaña llana, de su intelecto precario y perezoso, iniciando de este siniestro e inocente modo, la pandemia por las redes. La reacción tardara, dependiendo de la cantidad de amigos imaginarios que posea en su red de mentiras, primero quizás, saldrán a la luz de la pantalla, los pseudointelectuales (que leen poco y hablan mucho, porque miran todo el día noticias en internet, porque es importantísimo para la cultura de estos individuos fabulados, mantenerse informados, así sea con un manojo de majaderías sin cabo ni rabo) no pueden quedarse callados ante tal falacia o estatuto tan supremo (siempre existe algo que decir, sea una palabra, un guiño, un meme o cuanta crápula se les ocurra). Todos quieren figurar en el apoteósico debate insolente de naderías del ciberespacio. Algunos más humildes dan un like, puesto que no  quieren tomar partido directo pero tampoco pasar desapercibidos antes tal acontecimiento que sobrepasa su cognición. De allí que salgan tantos genios diciendo disparates, en las reuniones sociales (no virtuales), en las aulas de clase, en los sitios de trabajo, o en cualquier otro tipo de interrelación personal, cultivando para la sociedad, para el futuro, una historia llena de incongruencias y desvaríos (aunque viéndolo desde esta perspectiva, no está muy alejada de la estructura como ha sido construida nuestra historia hasta entonces).

Así pues queridos náufragos del ciberespacio, aconsejo primero que sean precavidos antes de dar patadas de mula para parecer unos sabios, y tengan la delicadeza de investigar y corroborar todo aquello que consideren digno de su saber ocioso, antes de publicarlo en el muro de sus lamentos, para que el tiro intelectualoide no les salga por la culata. y queden ustedes como blanco perfecto, en la diana del supuesto saber” Ernesto Pedraza Urrugas.

martes, 3 de septiembre de 2013

En la valija de las pesadillas



Lleno el gaznate con petróleo, abro la valija de los recuerdos, cargo un relicario suicida, una foto amparada de una puta fea, que se fue con otro y por la que aun me lanzo algunos papeletazos, porque la cosa esta jodida y no hay buenos ligues en este verano interminable de mierda en el trópico. Desempolvo la vieja escopeta con la que se voló la tapa mi padre hace muchos años. ¡Pero a mí que me importa seguir los pasos de ese viejo marica¡ yo quiero es incendiar el mundo como Nerón. Quiero ver las cabezas de los intelectuales arder, y que las adolescentes con sus trajes de colegialas promuevan el fuego con el combustible viciado de su orina. Leo un fragmento de un poema de una mujer que metió la cabeza en la estufa y se echo a perder y me cuestiono porque será que ninguna mujer que se a topado en mi camino a tenido un impulso tan sublime como ese, yo podría, encender el gas, mientras le levanto la falda y me fumo un denso piel roja. Pero solo tengo aspirinas para el mareo, para el dolor de muela y la asfixia de la picha que quiere escapar de los bóxers, esta pasma esta consumiendo mis desdichas, sospecho que algún día me quedare sin tripa para cortar y que la noche no penetrara por mi ventana a devorarme con sus lubricas pesadillas. Quiero escuchar el grito desolado de un hombre a lo lejos de la calle, que aúlle como un indio guerrero en la estepa, que grite hasta que se le raje la lengua y vomite todo su dolor, quiero ser el fantasma de ese maldito, no el espectro en el espejo que me mira sobre la espalda mientras escribo esto. Tomo más petróleo y busco otro cigarrillo, pero recuerdo que no fumo, que no he tomado un trago por semanas y que mi padre esta roncando en el cuarto contiguo. Es allí donde comienza mi verdadera tortura. Cuando la puta realidad deshace la fantasía, hace jirones mi literatura enclenque, no tengo salida, ni siquiera una valija donde guarde el desencanto y la pasma, ni una vieja escopeta que dispare colibrís de hachís.

lunes, 26 de agosto de 2013

UN ARGUMENTO DE POCA MONTA (Sobre un tema anodino)





"Quien carece de vicios, carece de virtudes."A. Lincoln



“La agonía puede matar
o puede sustentar la vida
pero la paz es siempre horrible
la paz es la peor cosa…”
Abraza la oscuridad, Bukowski


Antes de comenzar con pavadas morales sobre asuntos que no me conciernen y que poco cautivan mi interés. Quisiera hacer primero una humilde pregunta, que quizás podría desencadenar en una sarta de estratagemas incontestables. ¿Tiene acaso la vida, algún valor?
Y frente a esta duda infinita, ante la cual me siento impotente y desarmado; Estimo que no tardarían por aparecer, abanderados e insignes humanistas, idiotas vinagrados por filosofías endebles, cobardes y empolvadas, para intentar preservar con supercherías de la dialéctica obsoleta, la permanencia de esta especie torpe, enferma, que se ha autoproclamado dueña impura de este orbe.
Pero todas esas necedades argumentativas serán fútiles, ardides emocionales viciados por el miedo –verborrea de sofista y poetas-, pues, el hombre es causa caduca, un microbio ante la nada del inconmensurable universo, una criatura oprobiosa ante su acomodado tiempo y reflejo, mientras llora inconsolable, ante ese espejo abominable que es la muerte. La panacea y cura de todo sufrimiento… Sufrimiento que se presume interminable y que se intenta amortiguar, en todo aquello, que nos hace olvidar que estamos vivos (en los vicios y placeres) -¡qué tiene pues, de maravilloso la vida, si no la desgarramos con sevicia y franqueamos sus irrisorios y dogmaticos confines!-  Porque es innegable que la muerte nos seduce, en ese misterio que nos excita, que nos susurra a cada instante obscenidades alentadoras, y nos ayuda a soportar otro día de fracasos, sobre este infierno miserable y que nos hace fabular con otra vida, menos injusta y aburrida.. Pero siempre estaremos hambrientos, deseosos e impacientes, hasta que no nos atranquemos el espíritu en el gran banquete de la muerte...

Podría pues este humilde amanuense escribir una interminable lista de razones insostenibles para argumentar todo aquello que nos libera de la vida, aunque sea por un segundo. Pero como el buen Bartleby, digo, ya cansado de este tedioso oficio: “Preferiría no hacerlo”. (Melville, 1853)  para así, al fin poder acabar de una sentada, y entregarme al olvido con aquella botella de whiskey que tengo calentándose a mi lado. 

sábado, 24 de agosto de 2013

Sonata Strindberg (para un espejo enfermo)

"La tierra es el infierno, la prisión construida con inteligencia superior, de modo que no puedo dar un paso sin perjudicar la felicidad de los demás ni los demás pueden ser felices sin hacerme sufrir." Strindberg
Las potencias de la pasma sacuden mi alma, revelando el desasosiego oculto tras un rostro aparentemente impávido, que simula una sonrisa repugnante ante este mundo abominable al que sin remordimiento alguno arrancaría la cabeza a la primera muestra de flaqueza. Pero soy yo quien titubea, soy yo quien padece los tormentos, soy yo quien a quien el mundo asecha, soy yo quien se encuentra poseído por el yugo de símbolos macabros, soy yo quien muere lentamente en la enfermedad suicida de la noche interminable.

He intentado dramáticamente cerrar las puertas al infierno del amor, pero su efigie maldita me persigue. Aquel fantasma femíneo, seductor de la carne… mi frágil entereza se ve cercada por los espíritus del recuerdo lubrico, turgente y mi mente se hace presa fácil ante aquellas imágenes atroces del pasado, de actuaciones obscenas, de besos masoquistas, de una crepitante dicha producto del deseo irrevocable que ahora me cruzifica en el remordimiento de un epilogo faltante. 

Soy víctima de aquella quimera que construí con fragmentos huidizos de un súcubo. Ahora me avergüenza y maltrata, con sacudidas frenéticas que me reducen a reminicencias demoniacas... Es esta pues, la razon de mi condena.

Un estado enrarecido de catatonia dinámica y obsesión descarnada desgastan mis pocos rastros de lucidez. Una niebla de locura envuelve esta madrugada, para no permitir que los rayos del sol me liberen de este infame dolor. Tiemblo como un niño, en esta cruel ensoñación donde el espectro de mi madre llora por la infamia de mi existencia.


¿Cuántas más muertes apócrifas he de soportar antes de la expiación eterna?

martes, 20 de agosto de 2013

Candilejas


La vida es un teatro indescifrable
Un capricho de un director maldito, abominable.
Un guión sin actos ni palabras
Que se hacen olvido en el girar de cada función.

Actores somos de este enredo absurdo
Y con tristes máscaras mortales
Y descarnadas por el tiempo,
Representamos nuestra interminable farsa.

Brillando en las noches más oscuras
de nuestra locura,
y vomitando como asesinos la cantinela
de los puertos de la desdicha
cada segundo de olvido, cada suspiro de ansia.

Abrazando nuestro cuerpo en otro cuerpo
con temor y anhelo insondable.
Y los gorriones asientan
su ponzoñoso nido en nuestro pecho.

Una hermosa dama presumirá querernos
Y permitiremos que la mentira de sus gestos
Nos seduzca sin remedio
Porque para eso estamos todos los hipócritas,
Sobre las tablas endebles de este mundo,
Para hacerlas crujir con nuestros actos,
Porque somos famélicos actores, itinerantes,
Fantasmas inciertos, sin apacible cielo,
Porque nos abruma el conocimiento
Y preferimos la huida
al rumor de la sangre que grita
Porque nuestra mente es canalla y enemiga
De la fabulosa pantomima
Que hoy y siempre nos guia.

Vestidos de otras vidas, avergonzados de la nuestra
Sonreímos como idiotas, porque somos ya idiotas
De tanto actuar como idiotas.

Transcurren nuestros fracasos sobre el bajel
De la existencia
Y nuestros días se aproximan al éxodo del cine
Sin ángeles ni trompetas.
El dios borracho nos ha hecho a un lado
y el demonio de la lira
Nos ha abandonado,
ha perdido su hipocondriaca fe en nosotros
Dejando un vaho de pestilente azufre
 y una lengua mortecina llamada poesía.

Hacemos una y otra vez nuestras piruetas
Ante un público ausente, encandilados
Por las candilejas que impiden
Ver con claridad nuestra bella soledad,
Aquella sombra que implacable,
Jamás nos abandona y siempre nos aplaude
En el silencio.
Aquella que nos besa y colmara de gloria

Cuando caiga el telón de este pobre drama.

jueves, 15 de agosto de 2013

Fantasmagorias (Para un teatro de cámara)


"LA HIJA.—¿Te sientes maltratado por la vida?
EL OFICIAL.—¡Sí! Ha sido injusta conmigo..." A. Strindberg

Monstruosidad… he muerto mil y un días, abominable anarcos de arena que con su yugo impávido ha trastocado mi esperanza. Dilapidado el purgatorio de los vicios, ni una copa de vino roza hoy mi boca, el elixir de los alucinados me ha sido prohibido, solo he de cumplir la función masoquista del demonio contemplativo, donde ni masturbarme puedo, porque los genitales se irritan por el intenso verano que sacude mi cuerpo… cuerpos efímeros transitan por mi habitación de anacoreta forzado, bagatelas de efigies femeninas que ya no logran evocar ninguna proeza, me siento tan antiguo como un ammonites hecho pedazos, soy el fósil de mis propios recuerdos pétreos. El dolor es el único enemigo que me visita y me consuela, viene a susurrar en mi intestino que estoy vivo sobre un abismal porvenir. Sonrió cuando todos los espectros desaparecen, se dilatan mis pupilas, deformadas y virulentas, una sombra atroz, se confunde con la mía, es aquel bufón asesino que tiene impuesto mi verdadero nombre. Le grito pero solo está aquí, a mi lado, en mi mismo sillón, para burlarse de mis tragedias, es él, el hacedor de todas las fechorías. Me trae a escena una obra macabra, latente que sangra y me hace vomitar. Primero veo agonizar a un viejo soldado, naufragando en el océano de una memoria insondable, aquel bello anciano, me mira con una sonrisa inútil, me mira pero no reconoce en mí, a nadie, mira a través de mí, en busca de la ventana del recuerdo. Cae el telón. Aparece en escena la enfermedad, un perro muerto, una madre doliente que no sabe como consolar sus imaginarias penas, habla de miseria infinita bañada por la opulencia, sufre por una precariedad futura e improbable. Llora inconsolable, por sus desgracias ficcionadas, mientras la enfermedad atraviesa el cuarto, sin prestar atención al cadáver del can ni a la madre hipocondriaca y salta sobre un engendro que no había notado en la escena, soy yo, el monstro abominable y minúsculo que se esconde en un rincón, la enfermedad, se apodera de mi cuerpo, y sus siniestras carcajadas virulentas, revientan mi estomago plagando la escena de toda mis inmundicias… una voz infantil repite, interminables veces una palabra que no logro construir en cabeza, presumo que es la respuesta anhelada, aquella que me alejara del paraíso de los autómatas… No puedo configurar aun, una salivación maniaca como Strindberg o Schreber. Los ángeles me repudian y los santos me dan la espalda. Estoy absorto ante el vacío, no he aprendido nada del teatro macabro y no me queda más remedio, que inclinar la balanza hacia la locura, hacia el desvarío irremediable… no puedo seguir cargando esta cruz de pulcritud y hastío. Mis ojos perturbados no soportan esta esclavitud, esta realidad enferma, idiota y estéril. Fabrico entre quimeras, el último acto, sobre el escenario encantado, una figura lujuriosa, de fiera y mujer, daimón terrible y seductor, de espaldas a mí, brama canticos desenfrenados y obscenos, y yo, presa febril del austerismo satánico, me debato entre la muerte y el deseo, entre los sueños de angustia y lujuria. Mientras echo a volar todas mis cartas cargadas de reyes y bufones. 

viernes, 9 de agosto de 2013

PULP EN RETRETE

Entró en el abismo de su ano. Soñaba calamitosamente que todo estaba un poco hundido en el pozo sin retorno, que era casi improbable recuperar a la delicada Alcalina o ¿Alcancia?, de aquel profundo agujero. Pero aun así, dubitativo mientras quemaba un cartucho de su miembro en la carrera estrepitosa en el vacío, resolvió que no había vuelta a atrás, que él no era otro pedazo de excremento mas, él era el héroe de esta historia, y equipado con su traje escarlata de látex radioactivo y su pistola lasermenológica, que tenia la facultad de fecundar pensamientos disolutos en todos los prestamistas genitales que quisieran impedirle el paso, siguió intrépido y aguerrido por el túnel intestinal. Las primeras batallas con los peligrosos alienígenas diverticulares, le habían corrido el maquillaje fluorecente de estrella porno austriaca, cosa que le enfurecía al punto de convulsionar y transformar su metaconducta en algo más primitivo  y brutal que la de un pacifista interoceánico y estrogénico, adicto a los abrigos para gatos esfinge. Su musculatura se modificaba, según las descomunales embestidas ventosas del recto, que como un poderoso genio de los 5 vientos, intentaba expulsar al inexperto aventurero. Suficientes demonios de la droga prostática había derrotado minutos atrás y tres tomos de sus odiseas fueron traducidos a la compleja lengua plutoniana con observación inexactas de Permanganato de Pija. Pero a nuestro héroe poco le importaba la fama. Si única misión era rescatar a Alcalina del terrible dictador Escato, que quería profanar a la inusual damisela, con paraguas oxidados de telas roídas. Pero sus siniestros planes quedaron a media marcha. El valiente aventurero, llego hasta el palacio de jiña y con dos granadas laxantes hizo ríos de mierda, los infranqueables portales del fuerte. De un solo disparo le voló un maní que armonizaban en el cráneo marrón del tirano. Alcalina suspiro al ver a su salvador, aunque no pudo correr a su encuentro como esperaba pues el paraguas abierto dentro de su coño dificultaba tal empresa. El héroe al ver aquella villanía, se apresuró a sacar tal demoniaco instrumento, pero notó de inmediato que la pobre agonizaba. Desesperado, arrancó sin titubeos la cabeza fétida de Escatos y se la inserto en el profundo agujero de Alcancia. Curiosamente, de todos los rincones comenzaron a salir los roedores sacerdotales para devorar, el despojo restante de Escatos.  Aprovechando la algarabía y el coprofágico festín. Nuestro Protagonista enculó con su pistola a la bella Alcanlia mientras, una babosa con saberes de galena le drenaba toda la vitalidad perenne de su prodigiosa verga y de paso las explosiones alcaloides reventaban en todo el intestino de la constelación de la morsa Fritz del cuadrante nueve…. Quedaron atrás las horas de estreñimiento y agonía para los viajeros y residentes del universo fecal… la buena anciana despertó de su letargo, y recordó halar la perilla del sifón para que toda la inmundicia de fuera por la cañeria, pues el hedor a fantasía ya se hacía insoportable en el ambiente. 

viernes, 12 de julio de 2013

EL VAGABUNDO



Vengo de un lugar donde nadie madruga, solo algún moribundo tiene el descaro de morirse temprano de vez en cuando. Mi vida ha pasado como un sucio sueño del cual, solo conservo fragmentos llenos de polvo y olvido. No tengo historias maravillosas de una infancia inolvidable, ni amores memorables dignos de ser narrados. Repito que mi sucia vida esta infecta de escombros y podredumbre, donde estimo inútil escarbar en algún recodo en busca de un tesoro bajo un pretérito estéril. Mi nombre es igual al de todos los hombres, un nombre insulso, carente de sentido y jamás demandado. Un nombre irrelevante como el de todos los santos, mártires, asesinos e idiotas que han transitado este camino sin sendero. Mis arrugas solo son el producto del ejercicio del tiempo y el brillo tenue de mis ojos es un simple mechero fatigado de insomnios y amaneceres, donde día a día se consume el combustible de aquel fragor que persiste en la anodina quimera de mirar un mundo feo, aburrido e hipócrita. En resumen mi vida es igual que la de un muerto que camina, de un loro que repite, de un espejo enfermo donde un fantasma busca absurdamente su reflejo. Solo ambiciono morir perezosamente, sin presura, dejando que el gallo cante hasta quedar sin voz, contemplar desde mi lecho como se vislumbra ante mí un sol mortecino que nunca ha tenido constancia de mi existir. Vagaran mis ojos por última vez sobre esta alcoba, que por tanto tiempo he creído mía, y de la cual habré de desprenderme para ocupar una más estrecha bajo el suelo. No ambiciono el beso postrimero de una mujer joven sobre mi frente marchita, como consuelo de una vida sin frutos. No dejo herencias, ni escrituras que me den fama de moribundo, solo dejo en el infinito la incertidumbre todo aquello que mis ojos vagabundos jamás pudieron retener en mi memoria ya obsoleta.

lunes, 17 de junio de 2013

Vivo por no morir


Vivo por no morir
Inmerso en la angustia y la pesadilla,
 En el paraíso del muerto
Y la cruz del suicida, en la llama ausente…
Vivo anhelando el día
De la noche umbría, de la noche sucia
Sin poesía.
Vivo sollozando rezos
A la sorda nada, que nada escucha
Que nada quiere y nada es.
Así como un idiota entre fantasmas
Sigo el camino sin hallar un fin.
Pateando piedras, sueños enfermos,
Himnos de ayer.
Veo una bandada de cuervarios
Volar al este y no me ven
Es otro al muerto que asechan,
Es otro el dichoso espectro
A quien sus garras hagan puré.
El sol no anuncia largas al día
Ni excusa a mi cobardía.

domingo, 9 de junio de 2013

Despedida a un soldado catalán



Dedicado a Don Francisco Miralles Ayala Sallent (1922-2013)

Un llanto y una promesa se levantan, una herencia transida por la guerra, el desarraigo y la esperanza. Sueños rotos suplantados por nuevos horizontes, nuevas tierras, jóvenes amores. Lenguas que no se olvidan, lenguas que son sangre, que son, vida. Lenguas que recuerdan a poetas asesinados, a padres perdidos en la marejada brutal del exilio. Un soldado catalán emprende su última cruzada, deja atrás, tres generaciones que quizás le olviden, que solo recuerden su tierno humor, su galante porte comparado con el único Bond que puedo respetar, Sir Connery. Ahora una borrasca de olvido y misterio se levantara con su partida, y este pobre insolente, falto de historias, intentara dar prosa, a la ficción de una estirpe que sin entender muy bien palpita más que nunca en su pecho y es por ella que sigue en pie en esta otra tierra idiota que ellos amaron como suya al llegar desterrados del océano. Sin más palabras necias que decir: Sigue el vuelo, querido PACO, tras el hálito de tu madre, dile que aun me pesa la promesa que he jurado y que haré todo en esta vida por ganar la redención de volar a vuestro lado.

miércoles, 29 de mayo de 2013

LA REALIDAD INCIERTA (o La duda infinita)
                                   David Molina Miralles

“Yo aconsejaría esta hipótesis: la imprecisión es tolerable o verosímil en la literatura, porque a ella propendemos siempre en la realidad. La simplificación conceptual de estados complejos es muchas veces una operación instantánea. El hecho mismo de percibir, de atender, es de orden selectivo: toda atención, toda fijación de nuestra conciencia, comporta una deliberada omisión de lo no interesante. Vemos y oímos a través de recuerdos, de temores, de previsiones. En lo corporal, la inconciencia es una necesidad de los actos físicos. Nuestro cuerpo sabe articular este difícil párrafo, sabe tratar con escaleras, con nudos, con pasos a nivel, con ciudades, con ríos correntosos, con perros, sabe atravesar una calle sin que nos aniquile el tránsito, sabe engendrar, sabe respirar, sabe dormir, sabe tal vez matar: nuestro cuerpo, no nuestra inteligencia. Nuestro vivir es una serie de adaptaciones, vale decir, una educación del olvido.” Borges (1932)
Cuando comenzamos la pesquisa sobre aquello que llamamos realidad, llegamos inevitablemente a la laberíntica pregunta de la Verdad. ¿Qué es la verdad? ¿Qué es falso? ¿Qué es cierto?  Nos dispara a un desierto aterrador y nos creemos presa del fracaso, de la derrota, al sabernos ínfimos sujetos, juguetes del destino, moscas en un plato de sopa que intentamos llamar universo. Y nuestra mente siente colapsar cuando indagamos más en la herida que hemos zanjado y descubrimos que aquel misterio que no hemos podido desentrañar, es tan solo un fragmento de un inconmensurable rompecabezas indescifrable.
Creemos hallar sosiego en anclajes de conocimientos, anclajes morales preconcebidos, en lubraciones ajenas, historia de historias, depositamos nuestra fe en la ciencia – ese último refugio espiritual- ese placebo veleidoso en el que se oculta su incertidumbre. Pero tropezamos con ideas que nos hacen flaquear. Nos dilucidan que todo es que nada es lo que parece y todo  es relativo, y que la realidad no es más que un objeto de nuestro capricho.
Seguimos procesos de diversa índole para no sentir que nuestro navío esta a la deriva sobre aquel escabroso mar de la realidad. Russell nos plantea una nueva mirada, o quizás mejor dicho una nueva duda. Nos recuerda que somos seres con limitaciones, no los dioses gobernantes de ese universo que desconocemos. Esa cachetada nos procura un espabilo y descubrimos que sólo somos esclavos de nuestros sentidos, la realidad se hace individual y subjetiva, y las verdades que creíamos absolutas se caen al piso. Vislumbramos así, un mundo similar a un espejo hecho pedazos, donde sus fragmentos no son más que reflejos de algo incongruente.
En medio de la desesperación, nos anidamos en la idea de una verdad para nosotros, una realidad que mejor se acomoda a nuestra mirada , dejamos de luchar a la contra del infinito y aceptamos el universo ínfimo que nos ofrece nuestras reticencias y limitaciones. Pero allí aparecen nuevos conflictos. Porque nuestra verdad, nuestro mundo fabulado por los sentidos y la precaria existencia, ese individualismo utópico anarquista, y nuestra realidad compiten con lo ajeno, con el individualismo del otro. Surgen así, teorías opuestas, discusiones de nunca acabar, iniciamos batallas en torno a irrisorios, fundamos filosofías y contradicciones para llegar a la aceptación del  eterno movimiento del objeto y el sujeto.
En el marco epistemológico, la realidad se ha convertido en un misterio, ha dejado de ser ese axioma irrefutable, para ser principio y fin de la investigación. La veracidad se escabulle de nuestras redes, y quedamos siempre cortos aun cuando intentamos disfrazar nuestra ineficiencia con aparatos que superan nuestra percepción y capacidad de registro o memoria.  Pero la verdad sigue siendo un objeto móvil .  No quiere ni puede estarse quieta, la ciencia no tiene los muros suficientes para contenerla y debe cambiar sus leyes por meras teorías, semejantes a un pescador que pesca sin anzuelo. Y la labor de la filosofía, llega a ser tomada casi por un cuento, por mero ardid de la literatura que ni el propio Heidegger con su tono enmarañado podrá devolverle su antiguo valor. Vagamos dubitativos en los planteamientos cartesianos ¿cómo podemos llegar a la verdad si el conocimiento nos es ajeno y aquello que suponemos conocer de nosotros mismos es tan solo una quimera, una argucia del lenguaje?
El lenguaje, ese engañoso utensilio de las sociedades, ese coercitivo instrumento que los sofistas manipulan con diestra maestría. Para hacer de la mentira un estamento, para edificar imperios y dar vida a dioses del absurdo. Esa espada de doble filo, es enemiga de la verdad, es el lobo disfrazado de oveja, es el recurso miserable que tiene el hombre para expresar erróneamente la percepción de su realidad. Todo el desarrollo desde su origen, esta caduco. Su exegesis se hace incierta, la realidad aparente procura un choque entre el mundo de las ideas y el mundo material, a bifurcación de respuestas y conjeturas comienza semeja pues a una hidra incontenible que ni el más colosal Heracles del leguaje podría derrotar.
 La percepción humana es limitada y engañosa, pero nos sentimos deseosos de pregonar a los otros nuestra falsa y buena nueva, como ese acto narcisista y baladí, para ocultar nuestra tragedia, porque hace parte de nuestro conocimiento y crecimiento, esa comunicación diñada con los otros, ese intercambio mortecino de ideas, ese mundo de especulaciones restringidas, que vistas desde otro prisma traslucen como olvidados fantasmas y esto es tan sólo el triste comienzo, el principio de nuestra gran derrota o como diría Olvetti: “El intelecto es causa perdida, es una de las grandes derrotas de lo humano”. Es una transmisión de naderías, de conceptos anodinos, una pérdida de acto y tiempo, el eterno retorno anodino. El receptor percibe, aquella desfiguración de la ficción que intentamos traer como real, y este receptor construye a partir de esta incongruente labor una nueva interpretación de lo real-ficticio, asociada a sus percepciones anteriores.
Creo pues absurdo hablar de una realidad como concepto, y prefiero hablar de un concepto de apreciación, de apreciación de esa palabra multiforme llamada realidad. Esa aparente realidad se desdibuja y se dibuja, se hace y se deshace, es movimiento perpetuo. La veracidad de la realidad en el campo epistemológico, es pues algo superfluo, subjetividad de un objeto aparente, aparentemente físico pero que no tiene explicación tangible y sempiterna. Podemos pues también, llevar la realidad al concepto del tiempo y los fragmentos serian más imperceptibles quizás que creeríamos estar sumidos -a causa de nuestra estulticia- una realidad hilada, pero cuando con minuciosidad hacemos la pesquisa, nos encontramos con una infinidad de realidades temporales. La realidad de este instante, del instante en que fue escrita la ultima letra, no es la misma a la siguiente, y cada letra escrita, podrá ser una unidad de tiempo y realidad distinta, completamente nueva. Entraríamos aquí a hablar de la realidad como instante. De la mortandad instantánea de la realidad. De una realidad momentánea, efímera, fugaz y desde diversas perspectivas podría aparecer imperceptible. Pero esta realidad del instante no es fidedigna aunque sean varios los sujetos que por la casuística de las circunstancias se encuentren inmersos en este evento, ya que el tiempo y el espacio de cada sujeto es, una entidad propia, relativa e independiente del tiempo y el espacio.
Sea pues imperante el hecho de considerar la subjetividad de lo real. Dejar de luchar contra imposibles, o aceptar nuestra condición estéril, asumir que la ciencia hacedora de nuevas y grandilocuentes fabulas, no tiene la respuesta para este insondable misterio de realidad. Que todos sus intentos aun queda cortos, y que su única función maravillosa  ha sido develar más interrogantes, interrogantes que hacen más fragmentaria esa realidad incierta en la que estamos posiblemente inmersos.
 Renunciemos por instante a lo erróneamente establecido en el campo histórico- epistemológico y permitamos sin amarras que sea la fantasia quien tripule este navio, lanzemos el norte de nuestra brújula a la profundidad de los mares del sur y demos un giro a los anclajes preconcebidos de nuestra dudosa experiencia, que sea pues la mano de Alicia quien nos guie, por esa realidad adversa, por ese nonsene. Y apreciemos el lado paradójico de realidad, pero despojemos esos conceptos preconcebidos, hagamos quizás una inversión de valores, dotemos esa ficción y ese absurdo de sus opuestos y miremos a través de ese espejo, la incoherencia de aquella ficción que siempre hemos asumido torpemente como real. Imaginemos que la vida que hemos asumido no es más que un sueño, un sueño cifrado en símbolos que aun no hemos desenmarañado, por que la única llave para abrir la puerta a nuevas percepciones esa aquella, que siempre nos han prohibido, aquella a la cual sin fundamento claro nos han hecho atribuirle una nefasta animadversión. Por un instante, este instante dejemos que la locura abra la puerta y respiremos la ventisca que se filtra y sin titubeos lancémonos a lo desconocido, dejando atrás y en el olvido todo aquello que alguna vez soñamos como realidad.

Volvemos a nuestro aburrido confort, a la mentira infinita. Porque nos aterrorizan los complejos, porque aun no somos dignos de nuestra permanencia en ese otro mundo. Pero hemos aprendido, que ese instante que ahora volvemos a llamar absurdo, fue un instante tan real como esta ficción de estar leyendo un texto como este jamás ha sido escrito y solo es producto de nuestra propia fantasía.