lunes, 17 de diciembre de 2012

otro año mas de olvido


¿Tragedia? ¿Tragedia? Tragedia es saber que personajes más jóvenes hayan muerto antes que tú y que en su breve paso por este valle de lágrimas lo poco o mucho que consignaron en él, es más que lo que has hecho y harás en el resto de tus días. Da vergüenza verse al espejo y reconocer que no eres nada de lo que alguna vez en una remota infancia soñaste ser. Da asco saberse con vida, pero con una vida putrefacta, estéril y malograda, dan ganas de tener los cojones de algunos de esos héroes inmortales y volarse la tapa de los sesos… pero ahora mientras más otoños pasan al olvido, recapitulo el hecho de mi imposible epilogo por mis propias manos. Mi temor no es halar el gatillo y kaput, se acaba la comedia. No, no, no nada de eso, es el endemoniado terror al olvido, es la puta vanidad la que me mantiene colgado a un olivo seco de una esperanza estrangulada. Yo que  de mozuelo creí llegar a ser alguien de renombre, he tenido con el tiempo que reinventar una infinidad de nombres en busca de alguno que realmente se inmortalice o por lo menos me trascienda tras mi muerte. Aunque ya sé que he dilapidado los mejores cartuchos de mi juventud y que debería encarar con galladura la adultez que se me viene encima, inquisidora y cruel, esa herida que no sana y que supura e inflama cada día, no puedo abandonar el infructuoso anhelo de la posteridad. Quiero morir sin vanidades, sin cargas anodinas en el lomo, quiero que simplemente una dulce niña frente a mi marmoleta repita cinco veces ese nombre que ahora soy y que en vida jamás pronuncie.

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