domingo, 30 de diciembre de 2012

Lecturas del momento



Leyendo los cuadernos de Malte Laurids Brigge de Rilke, a la par que culmino El Túnel de Sabato que parece que me será de referente para la construcción del manuscrito de Lord Ambrossio, mientras ocasionalmente sigo picoteando el libro del desasosiego y me rompo los huevos haciendo la correspondencia por capítulos al Ulises.

lunes, 17 de diciembre de 2012

otro año mas de olvido


¿Tragedia? ¿Tragedia? Tragedia es saber que personajes más jóvenes hayan muerto antes que tú y que en su breve paso por este valle de lágrimas lo poco o mucho que consignaron en él, es más que lo que has hecho y harás en el resto de tus días. Da vergüenza verse al espejo y reconocer que no eres nada de lo que alguna vez en una remota infancia soñaste ser. Da asco saberse con vida, pero con una vida putrefacta, estéril y malograda, dan ganas de tener los cojones de algunos de esos héroes inmortales y volarse la tapa de los sesos… pero ahora mientras más otoños pasan al olvido, recapitulo el hecho de mi imposible epilogo por mis propias manos. Mi temor no es halar el gatillo y kaput, se acaba la comedia. No, no, no nada de eso, es el endemoniado terror al olvido, es la puta vanidad la que me mantiene colgado a un olivo seco de una esperanza estrangulada. Yo que  de mozuelo creí llegar a ser alguien de renombre, he tenido con el tiempo que reinventar una infinidad de nombres en busca de alguno que realmente se inmortalice o por lo menos me trascienda tras mi muerte. Aunque ya sé que he dilapidado los mejores cartuchos de mi juventud y que debería encarar con galladura la adultez que se me viene encima, inquisidora y cruel, esa herida que no sana y que supura e inflama cada día, no puedo abandonar el infructuoso anhelo de la posteridad. Quiero morir sin vanidades, sin cargas anodinas en el lomo, quiero que simplemente una dulce niña frente a mi marmoleta repita cinco veces ese nombre que ahora soy y que en vida jamás pronuncie.

lunes, 10 de diciembre de 2012

Melodías de tus ojos negros



Descansa un sueño en tu blanda mano
Y mi corazón inquieto por él palpita
Veo partir todos los luceros
Desde la cornisa de tus ojos negros.


Humanos goces de inmortal locura
Se anidan en el laberinto de tu cuerpo
Vaga una luna y un viajero
Por el desierto dulce de tus ojos negros


Cultivo tu recuerdo como girasoles
Y cada mañana los mimo con ternura
Llueve la nostalgia en mi jardín sagrado
Una fina lluvia azul de tus ojos negros

sábado, 8 de diciembre de 2012

Harto estoy de ser un ente



Harto estoy de ser un ente

Que recibe las diatribas

Como si estuviera ausente

Si en la vida vivo estoy

He de mostrarle al bribón

Que no ha de verme la cara

De cabrón.

A los Lagartos




 
"A los hipócritas se les insulta con la gracia del sarcasmo, para que tras el mando del humor no perciban el mortífero aguijón."
 

Harto estoy de la sonrisa
De la hipócrita sonrisa
De aquellos hideputas
Que presumen ser amigos.
Son aquellos miserables
Más indignos que sus pedos.
No valen una cagada
Ni un tonel de estiércol.
Sus sonrisas son tan muecas
Como el culo de un marica.
Como el ego del artista,
Que haciendo naderías
Espera elogios y ambrosia.
Cuando nada aporta al tiempo
Más que estorbo y pedantería.
Son las sonrisas de lagartos
Las que amargan un buen rato
Deberían guardar esa lengua
O en buena hora metérsela en el rabo
Y dejar tranquilos a los asnos
Que como espejos repiten su sonrisa.

Que nunca muera el Spleen

I

 Pútrida  Alma mía
Que indómita es presa
De un sueño mortecino
Que me ataca con locura
Los recónditos lugares
De esta estúpida cabeza
Donde duermen los placeres
Y aúllan los miedos.
Quisiera ahorcar mis ruegos
En el fragor de la puta noche
Y que en el alba rubicunda
Mi amargura y desvarío
Se hayan evaporado como el vino.


II


Mi sangre esta dichosa de ser rio
Un rio oscuro y sin vida
Que sea sombra y veneno
Que sea noche y crimen del día
Que apague anhelos y rompa sueños
Que haga llorar tu rostro rubio
Que maldiga la belleza y la mentira
Que se ría de la comedia de la vida
Y se embriague de la gracia de los muertos.

III

Nada puede atar mi barco
Voy sin rumbo en la tormenta
Agitado y agrietado
Con mi proa hecha pedazos
Estallando entre las olas
Las promesas nunca dichas
Bajo un cielo sin estrellas
Sobre un mar enfermo y suicida.

martes, 4 de diciembre de 2012

El color de los poetas


Va un Poeta de verso verde asesinado por ser rojo

Va ese viejo de barbas blancas con su verso lila

Va un  pájaro azul tras su princesita nacarada

Va un hombre gris con máscara cambiante de otros poetas.

Va un fantasma sin nombre como hidra de mil voces.