viernes, 10 de agosto de 2012

Doppelganger


Quisiera ser aquel que no está,

Aquel que olvidó su abrigo en otro otoño,

Aquel que promulga una sonrisa perpetua,

Sin labios,

Aquel que ya nadie recuerda,

Aquel que nadie nombra, que nadie llora…

El silencioso eco de su sombra,

La quietud de un pasado que no palpita,

El ojo carcomido por la arena,

La lluvia en una lapida sin nombre,

El mañana que jamás llegó,

Las promesas que no tuvieron termino,

Las palabras que dilapidó la luna antigua,

Las miradas que fueron espejos huecos

Para aquel desconocido,

Para aquel que no pude ser y nunca…

Más nunca y me grita desde el pozo:

Tú y no yo, estas allí, yo, solo sueño,

Solo sueño estar dormido, tú y no yo,

Es el que sueña que está vivo, tú y no yo,

Es el usurpador de una mentira, tú y nunca tú,

Serás aquello que soy yo.


miércoles, 8 de agosto de 2012

Y los muros inexorables de los fracasados...




Atados a los muros porque huimos de la soledad que reproducen  los espejos que se dibujan en la arena de la extensa planicie olvidada por el vulgo. Apoyados en las tragedias de colosos hieráticos que murmuran rituales grises de cemento y cal. Corremos seguros por laberintos de asfalto, porque la risa es un lugar vedado en el desierto, tememos a los bosques porque las ninfas son la aurora de nuestra locura y su canto no es como los gritos atorrantes y ambiciosos, ni los cláxones de los coches homicidas. Fornicamos con el bullicio y las luces de neón, refugiándonos en conchas purulentas, anfetas y vapor azul. Porque los buitres no quieren ya nuestra carne pútrida, infecta de anclajes anodinos, de rezos sodomitas, de sueños ahorcados en la codicia de otras manos. Visión castrada por terceros, amarillo amor de bilis, nudillos hechos mierda contra baluartes imaginarios, una resaca que no quita, ni con tetas ni con plomo. Los jardines de los muertos, son llanos como la libertad inalcanzable, que los muros de los proxenetas del alma no pueden marginar, porque sus cuadrantes son estrechos, como las mentes vaginales de los borregos burócratas, como la amargura y el frenesí que produce el trabajo impropio de los días calurosos de un cubil-oficina. Porque la maravilla del desierto sólo es licita para los escapista del instante, para los soñadores que vomitan sin descanso sobre los ojos de los idiotas que anhelantes, de rodillas, claman a una bombilla la redención de la calumnia. Los asesinos de los muros son clandestinos como mi amor por todos ustedes, y se arrancan las uñas y el pelo, pero siguen expectantes ante las atrocidades que se erigen en cada palpitar de una sociedad inocua. Gimen los estómagos, no por hambre, no por gula, gimen porque han engullido un pájaro cantor que les pica los muros tenues de la panza, generando ulceras de poesía y cicatrices que ningún picotazo de bencedrina podrá sanar. Camina un hombre con sombrero de fieltro y paraguas por la llanura del olvido, camina sin mirar atrás, sin recordar el suelo, sin esperar un final. Camina hacia un horizonte etéreo donde nada se vislumbra, nada más que su soledad y su sombra.

viernes, 3 de agosto de 2012

La metamorfosis del artista


Llevo días alejado de la literatura, luchando intensamente por hacerme artista, he cambiado la pluma por el pincel, lanzo colores al azar, buscando la efigie perfecta, pero a medida que ejecuto nuevas corvetas pictóricas descubro una especie de símil aletargado y grotesco con el mundo de las letras. Se que algunos han mencionado este hecho y algunos idiotas hasta se han puesto en la tarea de mutar un arte en otro, más no es eso lo que me conmueve y me produce oprobio hacia mis actos, no, no es nada eso, es la atroz premonición que aparece en frente de mi, un espectro horrible que no logro disuadir ni con alcohol, ese monstruoso fantasma que me perturba el sueño y carcome mis mas emprendedores proyectos, ese asesino voraz y silencioso que palpita en mi frente, ese maldito demonio profeta que me grita dentro del cráneo:  ¡Fracasado!