martes, 24 de abril de 2012

Exordio ajeno a los pájaros


Para liberarme de los pájaros
He de beber absenta, fumar
Hachís y opio, y fornicar
A una ramera.

Este infierno que me tiene preso,
Cual un mono triste que cabriolea
Ante un público de ojos huecos,
Que jamás se apiada de mi pena.

Para liberarme de los pájaros
He de beber absenta, fumar
Hachís y opio, y fornicar
A una ramera.

Porque ya la comezón en mi cabeza
Destruye el tuétano encefálico
Y hace nido en mis armarios,
Do guardo con cuidado la pureza.

Para liberarme de los pájaros
He de beber absenta, fumar
Hachís y opio, y fornicar
A una ramera.

Para que este reino de horror y pesadilla
Busque con mis versos otro huésped,
Y el sosiego sueñe plañidero con mi muerte,
Y el veneno tome asiento en otra silla


Para liberarme de los pájaros
He de beber absenta, fumar
Hachís y opio, y fornicar
A una ramera.

viernes, 20 de abril de 2012

ASCO



Asco siento de verte
Porque el asco es deseo,
Asco me produce tu boca
Porque devorarla quiero
Con asco
Asco me induce tu cuerpo
Porque al fango me lleva
Asco son tus palabras
Porque no son silencios
Ni jadeantes aullidos
Asco me dan tus caricias
Porque me dejan penando,
Asco me sabe tu nombre,
Tu perfume, tu paso…
Asco me produce tu asco,
Porque de asco es este
Asqueroso amor.

miércoles, 4 de abril de 2012

Soñada Doncella


Núbil doncella entregada a largas y noctívagas horas de relatos perniciosos que incuban en tu seno ponzoñosos sueños.  Sacudes tu melena oscura y un rictus de placer compungido se aurea en tus labios. ¿Quién fuera ese vil corsario que arrancara del estupor esos sueños locos y los hiciera tu perpetua realidad? Yo soy humilde mancebo que te sueña mientras tú, mancillas esa dulce piel de durazno y elevas tus ojos rubicundos a las alturas paganas de las orgias de antaño. No permitas que el deseo se consuma en una noche, tasajéalo en contadas gotas de placer y cultiva con cuidado ese corazón viciado que hará de ti una gran mujer. Aprende a gobernar los reinos terrenales, que los cielos ya son tuyos con una leve oteada por ellos, miente a todos, pínchales con tu avara colmena, permite que los infames te coronen con olivos y laurel, porque la gracia de tu perdición hace postrar a los ángeles bestiales a tus perlados pies y la sabia parca te ha bendecido con su vaho, y tu voz será el eco de la suya, y tus susurros procuraran el éxtasis final a quien dichosos puedan escucharlos.