miércoles, 22 de febrero de 2012

Carta de un poeta enamorado




No digas que me extrañas querida mía,

No sabes el daño infame que me haces,

Mientras tú me buscas en las sombras

Solitarias,

Yo busco perderme en la noche de la tierra,

No intentes retenerme en este tedioso círculo,

Mis alas están cansadas y mi halito caduco,

No sabes la imperiosa lucha que he tenido,

Cuantas veces fui vencido, y aun así

Por tu mirar y tu memoria

Seguí en pie, hecho cenizas,

Pero mi espada se ha rendido,

Mis escudos hoy son sal.

He disipado mi suerte en altares

De locura y embriaguez,

Me he escondido en tus sueños,

En la forma luna de tu seno, pero…

Ya todo es tontería, de nada sirven

Los caminos, solo atisbo

El gran silencio, ese que el amor ha calumniado

Que mil cerrojos le ha impuesto,

Porque la dicha no es en vida, ni en la experiencia,

Ni en los anhelos, el movimiento es tortura,

Algarabía sin sosiego, embuste que no cura.

Simplemente amor, concedeme el olvido

Si realmente procuras esa palabra infame,

Demuéstralo dejando la puerta abierta

Para que pueda huir en la madrugada muda.


lunes, 6 de febrero de 2012

Victoria's Station


Suena el rugir de la noche moribunda
Y las azucenas de sus cabellos han caído
Los buitres aguardan en la cornisa
Un suspiro de ciudad brota lentamente
Del estertor  asesino de chimeneas de cristal.
Los ciclopes obreros galopan sobre el puente
En los lavabos se hacen apuestas de muerte,
Victoria tiene todas las fichas para perder,
No es un buen augurio ver la pálida luna
Antes de morder la cola del mustio bacalao
Ya que el vino se evapora en las horas prometidas
De poetas y letrinas, que retumban
Por los abortos tormentosos de las ratas.
Un feto de ángel agoniza al borde de los rieles
Bajo los crisoles de bares aledaños a la morgue
Se llega el tren de vagabundos
Un tacón de fina rubia se quiebra en la carrera
Por la estación negra estercolera
El vapor inunda el cuarto de espera, un viejo
De cuclillas lee plácidamente los obituarios

De mañana.