jueves, 15 de diciembre de 2011

Llamado a los pensadores




"Consideran los estúpidos que el intelecto es algo complejo y se llenan la boca con complejidades que ni ellos mismos entienden. El intelecto no es otra cosa que la simplicidad de algo complejo. Ridículo intento de los Idiotas pensantes al considerar el genio como algo enmarañado, indescifrable, algo que es licito para unos pocos. El fin del intelecto es lo simple y no lo complejo."  Olivetti


No entiendo porque la gran mayoría de ensayos filosóficos son escritos con tantos retruécanos y complejidades sintácticas, dándole regodeos eternos a una misma idea, carecen de una claridad necesaria y hacen que el lector novel divague, se pierda y finalmente se aburra. A mi modo de ver la filosofía para escrita solo para filósofos. Es ahí donde creo que el lenguaje demuestra sus falencias, bien conocido es que cada área de la ciencia se desenvuelve semánticamente con sus propios códigos y símbolos, generan un lenguaje cifrado que solo especialistas pueden acceder, no discuto que en algunos campos como las matemáticas y la física tienen una valides casi irrefutable, pero si en el campo del pensamiento. No encuentro razones suficientes para comprender este lenguaje enmarañado, que a su vez porque no, tacho de exceso de pedantería, dar infinidad de giros paralelos sobre un mismo postulado, en vez de argumentar, disminuyen la credibilidad del texto, es casi el mismo efecto que ocurre en la literatura cuando la prosa se ve infecta de florituras anodinas que solo hacen que el lector pierda el hilo de la narración. Quizás aquellos que se entreguen al estudio categórico del pensamiento refutaran mi pobre opinión, pero yo hablo a favor de el resto, de aquellos que no buscan una sapiencia summun, si no simplemente intentar conocer un poco el sistema operativo de nuestra razón, a fin de cuentas, ni los más grandes genios han dicho ni dirán nunca la última palabra sobre el pensamiento, y quizás los postulados más sensatos y perennes han sido dictaminados por personajes entregados a la ficción, quizás este sea mi único consejo para aquellos que desean exhibir sus pensamientos y persigan sean interpretados no por unos cuantos si no por todo aquel que se acerque a sus textos: escriban con pasión, y no busquen estimación por los cultos de su tiempo, aquellos que trascienden su tiempo no reparan en fútiles sucesos, van en busca de la inmortalidad, del verdadero entendimiento.

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