lunes, 26 de diciembre de 2011

EL ESCARABAJO LITERARIO



La literatura contemporánea posee una carga simbólica impresionante, tanto que podríamos decir que las grandes novelas de este siglo están pobladas de introspecciones psicológicas camufladas en pasajes oníricos. La prosa se ha dejado embriagar por la poesía. La narración de sucesos es circunstancial, en la cual, prima la desesperación, la pesquisa y la incertidumbre. No es casual que las letras estén profundamente afectadas por personajes tan contradictorios y semejantes a su vez, como Dostoievski y Kafka; ambos verdaderos antropófagos del alma, que vomitaron una realidad infectada de aflicción y alucinación, a pesar de sus adversos estilos técnicos. La sensación que producen sus textos es intimidante y condujo a los nuevos escritores por caminos semánticos totalmente nuevos. La palabra recobró una nueva significación. El flujo de conciencia no es más que un recurso deconstructivo y quizas, psicoanalítico, en busca de los profundos sentimientos del hombre contemporáneo. Aunque aparentemente ese torrencial de frases alocadas, ese "hablar por hablar", resulta incomprensible, ilógico, intenta, justamente dar respuestas, al galimatías de la historia humana. 

Infinitas son las torres profanas que se han edificado y se siguen edificando, aun teniendo vivo en la memoria el recuerdo del fracaso rotundo de la empresa del hombre. Lecturas surrealistas, poemas suicidas, prosas prosaicas, intelectuales alucinados que parecen infranqueables, como es el caso de Joyce, Faulkner y Borges, que se entregaron a una literatura mas allá del misticismo humano, mas allá de la anarquía egoísta propuesta por Stirner, llegando quizás a cumbres fabulosas donde el intelecto jamás había llegado, pero enfrentándose a la vulgaridad de un siglo obsoleto, entregado a la estupidez, al afán desmedido por alcanzar metas estériles, creando así la ambigüedad, resaltando  lo simbólico. 
Destruido pues el espíritu  ¿que nos queda? ¿El amor a la materia? ¿La supremacía del objeto vacio? En resumidas cuentas la conciencia de la nada, la futilidad de las acciones, las ridículas monerías humanoides esquizoides, esl desgarrador pronostico del mundo Kafkiano, el laberinto sin salida al que no podemos huirle ni siquiera con la muerte, que en el mundo de no es mas que un pobre sueño, un pasar de hoja.

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