viernes, 30 de diciembre de 2011

EL NAFRAGO DE ZAPFFE



Levare anclas que aprisionan mi fuero indómito en un mar de aburrimiento y zarparé sin brújula a horizontes inexplorados, olvidare el mundo donde se cimentan los grandes faros que solo enceguecen al marino, hare orgias fantásticas con sirenas antropófagas y me deleitare con sus relatos de asesinato y naufragio, burlare con cinismo de aquellos prisioneros en tierra y escupiré sal en sus ojos estupefactos cuando bordee las orillas de sus nimiedades. Me fundiré en el oleaje y cantare la canción pagana del océano. Dormiré mientras el céfiro arrastra mi destino hacia la redención y su locura. Porque harto estoy de peregrinar en círculos por este orbe obsoleto. Porque harto estoy de mirar el cielo desde los muelles, porque me corroe la envida de los ahogados, porque mis miedos ansían verdadero vértigo, porque la cuerda floja por mas fe que tengamos en fantasmas jamás se revienta para liberarnos de nuestros pasos, porque nuestra huella en la arena es algo irrisorio y caduco, porque los sueños han dejado de reducirme a ser un pobre hombre que sigue las bujías de una maquina descompuesta.

lunes, 26 de diciembre de 2011

EL ESCARABAJO LITERARIO



La literatura contemporánea posee una carga simbólica impresionante, tanto que podríamos decir que las grandes novelas de este siglo están pobladas de introspecciones psicológicas camufladas en pasajes oníricos. La prosa se ha dejado embriagar por la poesía. La narración de sucesos es circunstancial, en la cual, prima la desesperación, la pesquisa y la incertidumbre. No es casual que las letras estén profundamente afectadas por personajes tan contradictorios y semejantes a su vez, como Dostoievski y Kafka; ambos verdaderos antropófagos del alma, que vomitaron una realidad infectada de aflicción y alucinación, a pesar de sus adversos estilos técnicos. La sensación que producen sus textos es intimidante y condujo a los nuevos escritores por caminos semánticos totalmente nuevos. La palabra recobró una nueva significación. El flujo de conciencia no es más que un recurso deconstructivo y quizas, psicoanalítico, en busca de los profundos sentimientos del hombre contemporáneo. Aunque aparentemente ese torrencial de frases alocadas, ese "hablar por hablar", resulta incomprensible, ilógico, intenta, justamente dar respuestas, al galimatías de la historia humana. 

Infinitas son las torres profanas que se han edificado y se siguen edificando, aun teniendo vivo en la memoria el recuerdo del fracaso rotundo de la empresa del hombre. Lecturas surrealistas, poemas suicidas, prosas prosaicas, intelectuales alucinados que parecen infranqueables, como es el caso de Joyce, Faulkner y Borges, que se entregaron a una literatura mas allá del misticismo humano, mas allá de la anarquía egoísta propuesta por Stirner, llegando quizás a cumbres fabulosas donde el intelecto jamás había llegado, pero enfrentándose a la vulgaridad de un siglo obsoleto, entregado a la estupidez, al afán desmedido por alcanzar metas estériles, creando así la ambigüedad, resaltando  lo simbólico. 
Destruido pues el espíritu  ¿que nos queda? ¿El amor a la materia? ¿La supremacía del objeto vacio? En resumidas cuentas la conciencia de la nada, la futilidad de las acciones, las ridículas monerías humanoides esquizoides, esl desgarrador pronostico del mundo Kafkiano, el laberinto sin salida al que no podemos huirle ni siquiera con la muerte, que en el mundo de no es mas que un pobre sueño, un pasar de hoja.

jueves, 22 de diciembre de 2011

Trasegar por la ventana del alma (Canto a Stirner)

Caducan los altares,
Los fantasmas agonizan,
Horror de ser libres,
Abandonados al abismo.

La locura de las leyes
Vaga aun en nuestra mente,
Y nos llena de nostalgia
Ese viejo y ancestral
Miedo hacia la muerte.

¿A qué temer ahora en el vacio?
Sí ya nada importa, ni los gritos,
 ya ni los ojos son miralles
Si ya ni el espíritu es espíritu,
¿Acaso el cuerpo ya no es cuerpo?

¿Qué queda de la rosa sin el espectro
De su perfume?
¿Qué ha de ser del mañana sin futuro?
¿Y de las palabras que poco conjuran?
¿Y de los ríos que no fluyen?

Flotamos sin lógica alguna,
Pero es irrefutable y dura
La trágica ficción de nuestra vida,
Fútil como esta pluma
Del escriba
Que se empuña sin mesura.

Fenecen los sonidos y sus ecos,
El horizonte de los cielos se hace
Curvo,
El tiempo se detiene un segundo,
El espacio infranqueable
No es ninguno.

jueves, 15 de diciembre de 2011

Llamado a los pensadores




"Consideran los estúpidos que el intelecto es algo complejo y se llenan la boca con complejidades que ni ellos mismos entienden. El intelecto no es otra cosa que la simplicidad de algo complejo. Ridículo intento de los Idiotas pensantes al considerar el genio como algo enmarañado, indescifrable, algo que es licito para unos pocos. El fin del intelecto es lo simple y no lo complejo."  Olivetti


No entiendo porque la gran mayoría de ensayos filosóficos son escritos con tantos retruécanos y complejidades sintácticas, dándole regodeos eternos a una misma idea, carecen de una claridad necesaria y hacen que el lector novel divague, se pierda y finalmente se aburra. A mi modo de ver la filosofía para escrita solo para filósofos. Es ahí donde creo que el lenguaje demuestra sus falencias, bien conocido es que cada área de la ciencia se desenvuelve semánticamente con sus propios códigos y símbolos, generan un lenguaje cifrado que solo especialistas pueden acceder, no discuto que en algunos campos como las matemáticas y la física tienen una valides casi irrefutable, pero si en el campo del pensamiento. No encuentro razones suficientes para comprender este lenguaje enmarañado, que a su vez porque no, tacho de exceso de pedantería, dar infinidad de giros paralelos sobre un mismo postulado, en vez de argumentar, disminuyen la credibilidad del texto, es casi el mismo efecto que ocurre en la literatura cuando la prosa se ve infecta de florituras anodinas que solo hacen que el lector pierda el hilo de la narración. Quizás aquellos que se entreguen al estudio categórico del pensamiento refutaran mi pobre opinión, pero yo hablo a favor de el resto, de aquellos que no buscan una sapiencia summun, si no simplemente intentar conocer un poco el sistema operativo de nuestra razón, a fin de cuentas, ni los más grandes genios han dicho ni dirán nunca la última palabra sobre el pensamiento, y quizás los postulados más sensatos y perennes han sido dictaminados por personajes entregados a la ficción, quizás este sea mi único consejo para aquellos que desean exhibir sus pensamientos y persigan sean interpretados no por unos cuantos si no por todo aquel que se acerque a sus textos: escriban con pasión, y no busquen estimación por los cultos de su tiempo, aquellos que trascienden su tiempo no reparan en fútiles sucesos, van en busca de la inmortalidad, del verdadero entendimiento.

miércoles, 14 de diciembre de 2011

vivimos en el asco


Vivimos en el asco,

Dormimos en el tedio,

 Fornicamos en el llanto,

 Escribimos por hastío, por amargura,

 Por torpeza, por locura,

 Reímos por idiotas,

 Por vernos los dientes, por no llorar,

Sufrimos con las mañanas,

Con las noches claras,

Con la lluvia en primavera,

Con las enfermedades del tiempo,

Abrazamos a la aurora,

Al rocío de la mañana,

A la bien amada,

Abrazamos la tragedia igual a la comedia,

Soñamos como niños,

Por  temor a la vida,

Por leve aburrimiento,

Porque nos vence el sueño,

Actuamos sin motivo,

Caminamos sin sendero,

Encendemos la luz en la oscuridad,

Pero nuestro fin es el mismo

Aunque los atardeceres

No sean nunca, nunca el mismo.

martes, 13 de diciembre de 2011

DEL GENIO EN LA VOZ DE UN SALVAJE



"En la bestia el sufrimiento está autocontenido"
El último mesias - Peter W. Zapffe



El rigor y la técnica conducen al éxito, pero querido colega no es éxito o gloria sempiterna lo que busco en mis escritos, entiendo claramente que existen métodos, artificios, estratagemas que producen un fácil desempeño literario excéntricos incomprendidos que buscan en la ciencia de la psicología hallar la paz de su enmarañada cabeza. Muchas veces he sido criticado por este carácter errático y disperso, mis escritos han sido calificados de anodinos y fragmentarios, usted mismo me ha dicho en alguna ocasión que mis escritos lo extravían, que lo dejan en el limbo, que no van hacia ningún lado, que no escribo para nadie… Y es ahí donde usted da en el clavo, efectivamente no escribo para nadie, ni siquiera para mí mismo, no sabrá con qué frecuencia me he sorprendido al releer un texto mío, pues una vez escrito lo olvido parcial o totalmente de manera vertiginosa, cuanto quisiera tener una memoria prolija como la de los grandes poetas y versar sin ninguna mancha algunas líneas de un escritor predilecto, pero mi natura adversa me lo impide, sé que voy camino a la locura, la soledad y la amargura, voy por el desfiladero sin freno que me ataje, pero no podría decir que es una decisión voluntaria es quizás tal vez una evidencia de lo inútiles que son nuestros sueños frente al destino implacable. Llámeme salvaje si lo desea querido amigo, y no crea que ese apelativo me disgusta, al contrario me alaba ser comparado con las bestias, que actúan con una eficiencia que solo el genio humano podría entorpecer, ese impulso del que le hablo es para mí, más sublime que la razón, a la cual últimamente la veo como enemiga atroz de mi tranquilidad, de mi sosiego. Sé que esto que le digo no es nada nuevo para usted, sé que soy víctima de un spleen que lleva casi  dos siglos imperando en la cabeza de los sonámbulos, podría usted fácilmente traer a cuento el famoso relato de Stevenson, y no estará usted muy alejado de la interpretación de mi fuero y estas sensaciones trastornadas que habitan hoy en mí, pero he de decirle, querido amigo, que tristemente esas solo son palabras, florituras embalsamadas , que su entendimiento literato queda corto para comprender lo que es estar ahora en mis zapatos, es esto una terrible encrucijada, una inverosímil paradoja, una vil jugarreta de los dioses si usted quiere llamarle así, pero para mí la escritura se ha convertido en mi pecado y mi catarsis, en ella deposito desesperadamente todo aquello que se atiborra en mi mente con un frenesí inicuo y que en un precario intento puedo traducir en palabras, es ahí mi gran tormento, por más que escriba con desmedido afán, aquello inenarrable se hace mas latente, vivo y enorme, piense usted en ese monstruo de mil cabezas que venció el fornido Heracles, de ese modo crece en mi interior esa abominación que la literatura no puede decapitar con su pluma. Sin embargo no encuentro otro camino, otra salida, recordara usted que he probado en todas las artes sin ningún consuelo, tanto que para algunos fui un ser privilegiado porque no encontré ninguna dificultad en la técnica mas si en la pesquisa, he salpicado todo sin esperanza alguna y temo por mi propia suerte, porque he podido descifrar de un tiempo para acá, en mis escritos más próximos, el trágico final que me espera. Pero debo seguir escribiendo, no puedo decirle el porqué, sería absurdo, pero una fuerza demoniaca me gobierna, soy un pobre esclavo de sus designios debo escribir hasta la muerte, así mis escritos pasen por los absurdos monólogos de un loco.