miércoles, 24 de agosto de 2011

Aniversario de un inmortal


Es inevitable hacer un alto en el camino para evocar a aquel coloso inigualable de las letras. Aquel Ciclope que aun en el trasegar del tiempo sigue inmarcesible como un faro que guía a náufragos como yo en el mar insondable de la literatura. Pocos son los nortes literarios ante los cuales mi admiración jamás declina y aunque diversos nutren es te absurdo mundo de ensoñación y fantasía. El sino trágico de la realidad es coloreado por la infinidad de corredores que nos permite ver el genio en sus relatos, el misterioso reflejo del otro que se aparece en el espejo y nos mira con recelo, la eternidad aferrada al olvido, el tiempo como traición y quimera, la vida como una alegoría de los libros… también su recuerdo anuncia una desgracia, la insignificancia del saber en una vida y el refugio de saberse infinito si superamos el prejuicio de ser un único hombre y volvernos el primero y el ultimo, un inmortal que ha perdido la memoria como castigo del gran Cronos. Podría figurar también un supuesto coqueteo a las sabias matemáticas, de números que jamás se repiten, a las físicas más profundas, al paralelismo de mundos sostenidos en teorías cuánticas, pero su voz era poesía, el lenguaje más bello para narrar aquello que nuestro aturdido entendimiento no nos permite ver con nuestros ojos engañosos… Hoy quiero hacer un alto en el camino en el aniversario de un inmortal, llamado Borges.

miércoles, 17 de agosto de 2011

Genios pétreos


Quisiera recordarles que no somos los seres más pensantes sobre la tierra, este epíteto se lo llevan la rocas, inmaculadas y consagradas a la paciencia y la contemplación. Nosotros solo somos ridículas quimeras, parapetos distorsionados de un intelecto viciado que con los años se ha hecho más ponzoñoso. Nada de sublime tienen nuestros cantos, nuestra voz es hermana de la víbora y el croar de los sapos, aun así nuestra voz es más nefasta y sus versos mortales recuerdan el chillido de los cuervos. Somos hijos de las cosas eventuales, lo transitorio es nuestro pilar mas soberano, la vida no es mas que un triste ensueño que nos tortura con el fantasma ilusorio de la muerte; este hecho innoble nos hace suponer que somos profetas, ya que los otros seres no prestan atención a semejantes supercherías, el existir, está presente en cada bocanada, en cada palpitar. Somos genios pues de las preocupaciones, anticipamos la tragedia desde el vientre, la luz es tan solo un mal presagio, pero la ironía se presenta con la bruma noche, estando plañideros en las sombras hemos fabricado una animadversión al oscuro mundo, una atrocidad a nuestro génesis, temiendo volver al nido del olvido en el cual fuimos quizás análogos a los genios pétreos que miran sin ojos desde su trono ancestral los desvaríos y piruetas que nuestra canija natura nos hace ejecutar.