sábado, 26 de marzo de 2011

A vuelo de pajaro (sin reglas)


Sé que he pecado, sé que lo seguiré haciendo hasta el final. Es inevitable el naufragio. Cada palpitar es anodino, un ahora sin límites aguarda bajo la rejilla de los parpados. Déjame en paz mama que estoy masturbándome, la chica de mis sueños huye de mi fantasía cada vez que tocas la puerta, ahora ya no me queda nada, más que sacudirla hasta quedar hecho una marejada de abandono. Diccionario para partidarios del club selecto de Hugo Ball, un pie en la tumba y otro strike, solo son unos chascarrillos, triquiñuelas que uniéndose de modo matemático podrían sugerir algo concreto. Pero hoy Anabel dice que su orquesta es una babel, yo no conocí nunca un rey, ni me enamore de una princesa mueca en una torre de aserrín. Bufa el toro, son horas infinitas, instantes incompletos, todos somos pecadores, no existe una regla para medir nuestros actos, solo autopistas que conducen al vacio usando palabras rimbombantes, citando autores peculiares y misteriosos, todo aquello que te llene de gloria pasajera, otra excusa para fumarse el ultimo cigarro de la noche -¡Pero yo no fumo!- solo soy un soñador, un espectador mas en este ridículo circo, las ideas se disuelven en el agua y el pigmento sugiere un pétalo de una flor marchita, o la abstracción de unos ojos de venado. Suena una alarma que despierta a los idiotas, pero siguen caminando al desfiladero, porque es momento de hacer puré la lógica, porque los siglos humanos nos han fallado, porque los artistas son unos impostores(una pausa, tomemos un respiro), interrumpir un instante no es detener el tiempo, solo un predicador como este de barba turbia puede vérselas con el flautista encantador, toco las campanas del monasterio abandonado y los fantasmas se cagan de susto al ver mi frágil mortalidad, pende de un hilo todo aquello a lo que el primer padre de mi ancestro dijo: No. Tengo que ser optimista, siempre existen ventanas para saltar, esta la ligera posibilidad de ser el primer hombre pájaro, aunque estemos untados de ceniza, fracaso y orín. A lo lejos del timpano duerme el cerebro de un genio consumido por la estupidez contagiosa del mundo obsoleto. el onanismo de despeja dudas, puedo ver ls cosas con mas claridad, Clara es una puta y un polvo no dura mas que un eclipse de sol. Solo quiero retarte lector, quiero que dejes de leerme y ocupes tus últimos segundos de asco en fornicarte un camello o ruborizar a las amigas de tu madre con flirteos escatologicos. El psicoanálisis no podrá defendernos, ni los libros de Breton revelaran el misterio, ni la efervescencia de una cinta de Lynch es el resulatado de una sanguinolenta pesadilla. Vuelan las balas, vuelan los cerdos de la corniza, vuelan las palabras de amor embustero, vuelan los pajaros, vuelan los pajaros, vuelan los pájaros en la ceniza y aun no creo estar en lo correcto, la frase perfecta aparecerá en un sueño. las fechas no son trascendentales, 1957 fue un buen año jamas vivido. Por ahora solo queda decir que he pecado y que lo seguiré haciendo hasta el final hasta que alguien más cobarde que yo detenga la tómbola con un disparo bien atinado en la sien del paciente esquizofrénico. Tira los dados diosa bastarda que estoy ansioso por ver hasta dónde pueden llegar las zancadas de un narciso sin ojos. el juego sin reglas esta por comenzar...

sábado, 19 de marzo de 2011

canto a la gran luna


Beberé por ti, mi bella celeste,
Buscare en ojos femeninos
Tu mirada pura y lubrica
Porque hoy es tu noche,
Porque hoy te bajas de tu trono
Para besarnos la frente.
Ya los perros vagabundos
Estarán alegres y la noble madre
La incestuosa Nicte celebrara
Con todos sus hijos y amantes peregrinos.
Hoy la aurora tardara en venir
Hoy el gran cronos se dará un respiro.
Y mi piel pálida como la tuya
Soñara en el bálsamo de lunática locura.

viernes, 18 de marzo de 2011

Una Deuda Literaria


Cuando todos los personajes de su novela parecían liquidados por un terrible olvido o por simple aburrimiento. Llego una carta a la puerta esa mañana de primavera. Hacía meses que no recibía una, sus padres habían fallecido hace años, su hermana le había olvidado y no conocía su paradero, no tenía amigos, y su editor preferia telefonearle a enviarle algun mensaje por correo. Sus libros eran su únicos compañeros... ¿quien entonces podía haberle enviado esta misteriosa carta? No llevaba escrito el nombre del remitente, el sello que llevaba parecía proveniente de un país jamás visitado. Con impaciencia abrió el sobre, sacó la delicada hoja de un fino papel de arroz, igual a las que solía usar él mismo cuando era más joven y tenía alguna amante a la cual dedicaba absurdos versos de amor... aterrado se percató de lo inverosímil de la situación, esta carta había sido escrita con su puño y letra, está fechada 16 de abril de... el mismo día cuando había comenzado su inacabada novela. No podía negar que era su letra, pero por más que volvía su mente a aquel pasado no alcanzaba a recordar en qué momento y las razones por las cuales había escrito esta carta. Otro asunto tenebroso que encontró al volver la vista atrás fue que por ese entonces vivía en Paris y no en Praga como ahora ¿cómo era posible que esta carta llegara a sus manos luego de tanto tiempo y con el desconocimiento pretérito de su residencia actual? Trató inútilmente de encontrar la triquiñuela, el engaño en todo esto, pero por más que releía y admiraba la frase allí escrita más seguro se sentía de su propia autoría. Luego sin entender el porqué sentado frente a su escritorio comenzó a repetir insondablemente entre sollozos y lagrimas que vertía sin consuelo aquella frase que tenia ante sus ojos: POR FAVOR NO NOS MATES.
Dos semanas más tarde su editor recibió el manuscrito acabado de la novela y la notificación del reciente suicidio de su autor.

lunes, 14 de marzo de 2011

Obra de La quietud


Me dispuse a escribir como todas las noches, tratando de forjar una disciplina, de volver el acto en una rutina. Pero la maldita resaca no me lo permitió. Punzantes espasmos en el lado derecho del cráneo me atormentaban, cada vez que intentaba escribir o incluso meditar alguna frase, una aguja invisible flanqueaba mi empresa. No tuve más remedio que rendirme ante aquel ataque. La pagina quedo en blanco y yo tirado en la cama por largos días, muriéndome de inanición y una fatiga incomprensible. Quería ponerme en pie, dar mi última batalla, pero fuerzas extraordinarias me dominaron, veía tan lejana y ajena aquella vieja máquina, la hoja palando al viento que se filtraba por la ventana. La pereza gobernaba en el cuarto. No existían motivos para pretender romper la quietud en la que me hallaba inmerso. Los días y las noches pasaban sin prisa y sin ninguna novedad, al parecer los extraños fuera de este cuarto no se percataban de mi ausencia. Quizás ya me habían olvidado. Estaba petrificado, sin frio o calor, sin miedo o angustia, mortalmente rígido como un cadáver. Pero no estaba muerto ni siquiera en un estado catatónico, simplemente no quería moverme. Moverme era el acto mas estúpido que pudiera realizarse, la quietud era la una labor decente. Parpadear y respirar de vez en cuando, escuchar el palpitar somnoliento de un corazón tranquilo. De fuera podía escuchar pasos, voces, gritos, ladridos de perros, el cantar de los pájaros, el chillido de un grillo o un bebe, la magnitud del silencio en alguna madrugada, los frenos de unos neumáticos, las campanas de una iglesia, los vendedores de verduras, los niños sonrientes, el golpeteo de camas y cuerpos tras los muros, el canto sutil del aire en la madrugada. Mi cubil estaba silencio y estático como yo. Ni siquiera el reloj de pared quería seguir su marcha, así pasaron los días hasta que una madrugada, mientras me encontraba en la placidez de mi reposo, escuche el repiquetear incisivo de mi vieja máquina, al comienzo pensé que alucinaba, que era producto de mi situación actual. Pero luego con un gran esfuerzo descubrí que no era así. El clap clap de la maquina seguían y la campanita sonaba a su vez, las frases comenzaron a poblar la hoja en blanco, hasta que llego a su punto final y fue allí cuando me puse de pie y leí esto que ahora acabo de contar.

lunes, 7 de marzo de 2011

Iluminación en Europía

¿Porque me dejas alma mía?
¿Por qué huyes de este oscuro devenir?
Sé que no pude ofrecer un cielo inmaculado
De mágicas noches.
Porque soy un paria y un bastardo,
Un peregrino innoble en la tragedia
Porque mi sino fue el poema fatal..
Ahora que no fumo y bebo poco,
Me babeo como un idiota esperando el día caluroso
De mi muerte sin cuervos.
Ahora me duele la espalda de tantos recuerdos
No me califiques de pendenciero, fascista o canalla
Simplemente el odio vive en mi desde el embrión
Y se ha alimentado con la sal de este mundo cruel,
Solo soy la bestia sin yugo que reina en la lejanía.
No puedo mirarte ya con ojos inocentes
Porque mi ángel a muerto en el estío,
Famélico y solitario, así como suelen morir
Los ángeles olvidados.
Aun aguardo tu llamado desde esta inmensa bruma
Que me ampara desde tu abandono.
Espero que aun conserves los demonios y los duendes
Que sembré en tu juguetona cabeza.
Me abandonas como lo hicieron antaño las otras princesas.
Eres mujer, serpiente, instrumento de infortunio,
Sádica y suprema.
Me has hecho a un lado porque nunca
Te ofrecí una prisión de ensueño,
Porque jamás he creído en el egoísmo
De una pasión humana y de dos cuerpos.
Quizás ahora , fuera de este limbo negro
Puedas mancillar la felicidad irrisoria
De los ciegos.
Quizás ahora, yaces plena columpiándote
En aquella pequeña jaula de oro que no pude
Hacer para ti.
Mis rudas manos no son como las de Thalos,
Mis rudas manos solo sirven para destruir
Los muros, para flanquear adversarios de la risa.
Seguiré el sendero que la lluvia me ha trazado
Porque estoy condenado al destierro de lo humano
y lo sagrado.
Tú que nunca comprendiste aquel desprecio mío
A todo lo mortal y perecedero.
Recuerda que este alquilado cuerpo será
Devorado por los perros en la mañana
Y mis restos en la noche engordaran a
Los gusanos ladinos.
Te pido perdón de la forma más sutil que mi monstruosidad
Puede brindar a tu orgullo y vanidad.
¡He aquí mi furia y mi desdicha al desdicha al desnudo!
Ahora temes y huyes a mis ojos, a la mirada del lobo
A estos ojos siempre míos de demonio.
Este soy yo.
Y aunque muchas lunas presumimos estar juntos,
Siempre te fui infiel, y la soledad siempre me besó
En la frente cuando tu desviabas la mirada o te marchabas.
Ya no existe vuelta de hoja y no tengo ganas de cambiar
El semblante en tu cara por ver quién soy realmente.
Tú que siempre buscabas un refugio y yo que soy
Tormenta silenciosa que asechó tu trémulo corazón.
Quiero ver tu miedo cuando leas esto,
Quiero saborear tu incertidumbre, quiero verte frente a frente
Antes de haber perdido el poco de humanidad
Que aun reside en mi.
Porque un demonio ruge en mi,
Y se que ahora presientes su fuerza,
Su reino que se avecina.
Soy un guerrero maldito condenado a llevar a cuestas
Un inextinguible fuego en el sótano de mi alma.
He aquí la paradoja, yo custodio ese candor
Que tanto sueñas, ese infierno que por temor
No quisiste pedirme.
Pero temo que nadie podrá salvar el Erebo
Que habita ente cuarto de carne pútrida.
Aquel dios de tinieblas vive en mi,
No soy jactancioso ni prepotente
En mis palabras, hueles el azufre
Que suda mi piel.
No es una bendición, es una terrible condena
Que llevare en el abismo de mi boca
Hasta que el caos reclame su trono
En este sucio valle mortecino.
Mis lagrimas se evaporaran
Con los besos de la noche
Y la suerte se echara en la ruleta de un tambor
De plomo inacabable.
David es el nombre pueril de ellos, no el mío,
Siete eternidades crecen en mi fuero interno
Desde los siglos del olvido.
Porque para ser mortal, solo tengo esta pobre vida
Pero para ser eterno tengo una eternidad.

domingo, 6 de marzo de 2011

Tarde irrisoria


Deje que el humo llenara mis recuerdos y que el alcohol hiciera lo suyo. Deje que la resaca afilara mis dedos para escribir, le abrí la puerta a la melancolía para dejarme seducir. La suave tonada del rocío en mi ventana, el viento suspirando el nombre de Ariana. Volví a sentirme niño, volví a creer en seres de fabula, soñé de nuevo con la inmortalidad y todos los miedos se disiparon. Mi demonio bebía de la misma copa y sonreía ante el mundo que se representaba antes sus ojos. Todo lo ridículo se hacía fabuloso, lo cotidiano algo sorprendente. El reloj se detuvo un instante y la vida dejó de ser esa burda alegoría.
La tarde era algo maravilloso, las nubes inmersas en un cielo naranja, los ojos de mi princesa me custodiaban desde su alta torre...
Al despertar descubrí que jamás había existido, que aquel sueño era al igual que yo, tan solo palabra escrita, trazada por un desconocido escritor de un tiempo sempiterno.

martes, 1 de marzo de 2011

Aforismo hallado en un retrete


Tirado de rodillas vomitando mi presente en un cochino baño de un bar de carretera. Encontré en un pedazo de papel mugriento este aforismo que desde entonces me persigue como un fantasma:

Tantos nombres había inventado de si mismo que había olvidado su nombre de pila. Ahora no recordaba quien era, en su cabeza solo volaban infinidad de nombres sin rostro.

Una cerveza por lo no leido en una noche de lujuria reprimida


¿Por qué no duermen los pájaros en la cornisa? ¿donde están los gatos para ahuyentarlos de un zarpazo?
Sterne sin ser leído, vomitó páginas en blanco. Dio notas negras a los difuntos. Sigo siendo holgazán en la paupérrima excusa de ser un iluminado por la tragedia... bah, palabras fútiles, solo quiero enterrar mi cara en tus finas nalgas como un topo que solo busca el abrigo de tu sucia oscuridad, desconozco tu vida mujer anónima, poco me importa tu nombre absurdo, nada tienen de transcendentales nuestros amores pretéritos, solo quiero morir abrazando tu trasero, leer la poesía que está escrita en tus caderas. No quiero novelas extensas que hagan cascabelear mi cabeza, no tengo tiempo para escribir libros proféticos, esta noche y otras mil quiero que seas mi sino, mi brújula son retorno, el olvido que da alivio al errabundo. No puedo conciliar el sueño en esta noche febril, la maquina llora en el rincón de este cuarto, quiere que mis dedos la mancillen como quiero mancillar tu piel. Aquella carne lubrica y morena, turgente y altiva, que solo incita a mandar las normas de este puto orbe por una letrina. Porque los papeles sagrados deben ser escritos con la tinta de tu orgasmos, con la fiereza de mi semen sobre tu carne rubicundo. Porque no quiero ver más las putas langarutas con tetas infladas, de culos cóncavos, presumiendo una moribunda imagen asexuada. Quiero tu carne, quiero la dicha del instante de mi corazón muerto. Quiero que la noche llueva sobre ti mis plegarias vulgares, porque hoy deje las palabras bonitas en otro verso y hoy solo quiero sumergirme en tu leteo, en tus agujeros suplicantes. No soy un caballero como Shandy quizás lo sea, solo soy un perro que olfatea en tus partes mientras tu lees las ultimas líneas de una historia abreviada que desconozco de Vila-Matas ... Anécdotas ridículas de aquello que solo es la fantasía lubrica de un idiota, las ansias no fenecen con las palabras, por más que quise vomitar mi deseo, aun sigue esa efigie en mi cabeza merodeando,, bebo cerveza pero es inutil, nada puede librarme de este cruel castigo, más que empuñar vigoroso mi sable y sacarle brillo hasta que su filo estalle en el silencio.