martes, 15 de febrero de 2011

Gotas de Rocío


Algunos podrán tomar por fabulado este relato, dirán que solo son los desvaríos de una cabeza loca como la mía. No soy quien para dar fidelidad a este retrato pero soy quizás el único testigo consiente que conoció todos los hechos de la misteriosa vida de Eleonora Corina.
Tristemente he dejado olvidado este relato entre mis papeles, ahora no recuerdo nada, no recuerdo quien fue o será Eleonora Corina, solo gravita en mi mente un vago recuerdo de haber pasado horas buscando el significado de ese nombre, ahora toda esa pesquisa se ha perdido en el olvido. Entre mis notas solo deje consignado un tema recurrente en mis actuales relatos, la nota solo decía: (cuento sobre la inmortalidad).
He pasado noches enteras releyendo aquel único párrafo, repitiendo en las madrugadas su nombre, pero el recuerdo jamás llega, he estado a punto de dejarlo en el olvido pero he sido testarudo y ahora en este instante cuando las melodías cósmicas gravitan en el absurdo fracaso de este cuento sin fin, he descubierto el enigma, he deshilado el galimatías. La perfección de este relato inconcluso se resume a que en él convergen los tres temas más recurrentes en mis relatos: El tiempo, la inmortalidad y el olvido. He dejado que el tiempo lo devore con sus fauces implacables hasta que mi memoria nauseabunda se ha hecho arena, he inmortalizado a Eleonora Corina porque la he dejado en el misterio, porque su vida será un enigma tanto para el lector como para mi, he dejado en vilo este relato por que ahora el olvido y la inmortalidad nebulosa lo gobiernan.
Solo consignare en su epilogo una pregunta que bailara por siempre en mi cabeza: ¿Cual fue la intensión primera para bautizar este relato Gotas de rocío?

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