lunes, 2 de agosto de 2010

Una mosca escuchaba poesía...


Una mosca escuchaba poesía
Mientras yo recitaba a Lorca en el retrete,
Entre soretes y flatofonías,
La mosca embelesada no se movía, no se movía.
El eco de mis labios en el rumor de sus alas.
Plantada en el muro, mustia y soberana.
Mi voz maloliente, punzante y gimiente
Hipnotizando con versos y heces
A la mosca encantada... el torbellino se llevo
Mis miserias y mis ojos contemplaron
Al insecto que yacía a mi lado
Yerto, abrumado y siniestro.
Soplos sutiles batieron sus alas
Turbaron su calma y su cuerpo dio con el suelo.
No sé si hacía cuanto había muerto
No sé si fue víctima de versos o lo fue de mis pedos.

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