domingo, 30 de mayo de 2010

Erase una vez...


...Como cualquier cuento tradicional podría comenzar con erase una vez... quizás en New Orleans o en Mississippi o en algún pueblillo imaginario del sur. Un ambiente pesado de sudor, de brea, alabastro y aserrín, hollín, meados secos, trompetas con sordina, un tipo extranjero, quizás de la provincia de Connacht, buscando rastros de la obra de Harry Emmet Jameson. Vagabundeo por los bares, un par de ligues con gitanas de ébano, panteras de ojos tristes que leen la suerte en el semen de sus clientes, visitas clandestinas a la biblioteca privada del secretario del alcalde al asecho de informes enrarecidos, ocultos en gabinetes plagados de viruta y ratas regordetas. Olor a Tennesee whiskey, a tabaco rubio, a pólvora fresca... Un revolver cargado con tres balas, la sonrisa de un tahúr, una apuesta ¿quién pregunta por el viejo escritor con raices celtas, exiliado en el olvido de pueblo fantasma como este? El extranjero que indaga por una empolvada biografía, está ahora a las afueras del burdel "Sadjoy" tirado en el porche, linchado, con el labio roto, destilando sangre, una mueca de dolor y triunfo en su rictus mortis. Una niña negrita oteando al moribundo con inocente morbosidad, el sombrero extraviado descubre una frente tranquila sin nimbos de duda, las trompetas del bar suenan apocalípticas conducidas por un piano fabulado en la mente del vagabundo. El voyeur que a leído fielmente toda la escena se introduce en la pupila dilatada del muerto, siente el pesado sudor que sintió su antecesor, el sabor de aserrín encarando en su boca se levanta y busca un poco de alivio en una botella de Jack Daniel's, en los muslos de una negra hechicera de ojos felinos.. da comienzo a la escena de un librillo que se repite en cada historia de los doce cuartos de Sadjoy, procura la vuelta a la pagina, cae un cuerpo que muerde el suelo, como cualquier cuento tradicional que podría comenzar erase una vez...

martes, 25 de mayo de 2010

RETRATO DE LA MOSCA ADOLESCENTE



Volar, volar, volar. Solo quería volar. Entregar mis alas al implacable vuelo. Quería ver el mundo con otros ojos con una mirada altiva, escrutiñadora, creadora, audaz, renovadora... Tenía tantos sueños, ansiaba encontrar entre la montaña de la basura de esta humanidad menoscabada algo valioso, algo para mi, algo que me definiera, hurgaría en las miserias humanas, en los despojos de los solitarios, en las ruinas de los famélicos, en las botellas de vino de los artistas y los suicidas con tal de hallar el santo grial de mi redención. Bajaría al propio infierno si fuese necesario, dejaría a un lado las sobras de la mesa de los patriarcas, me deleitaría con los manjares de los moribundos, dormirá en las pupilas de sus ojos yertos... Fue muy pronto para soñar, la mano cruel no permitió que saboreara los albores de mi juventud. Un tremendo golpe me lanzó a pique como el Ícaro invasor de los cielos. Caí, caí, caí. Ahora vuelo con otras alas hacia otro lugar desconocido, ahora siento más aligerado el vuelo, sin nubes traicioneras, sin espejismos, sin tierra a la vista.

jueves, 13 de mayo de 2010

Génocide (piano for 8 hands) by Ludovico Pontier and Marcel Dukov








En 1941 Ludovico Pontier junto al por ese entonces anónimo pianista Checo Marcel Dukov (1909-1983), realizan estas tres particulares piezas llamadas simplemente Gymnocidé haciendo un juego de palabras en tributo a Erik Satie (gran amigo e influencia de Pontier) en su conocida Gymnopédies (1888). Las tres piezas de Pontier/Dukov son ejecutadas a 8 manos en 4 pianos que suenan simultáneamente. Dos de los pianos son ejecutados por ellos, los otros dos son interpretados por dos mecanógrafas que jamás en su vida tuvieron lección alguna de piano, generando así es inusuales melodías. También en algunas de ellas se puede escuchar unos extraños ruidos de maquinas y dispares discursos políticos - poéticos. Se cree que uno de los discursos pertenece a Antonin Artaud. La parte visual que se presenta ahora (1965), es un trabajo experimental realizado por el norteamericano Jack "Polaroid" Reynolds, indiscutible admirador de la música de Pontier.

jueves, 6 de mayo de 2010

Cielos Azules



Objetivo: Es mostrar cómo la imagen _que es la esencia misma del video, ya que la cámara no deja de ser un ojo escrutador_ está estrechamente ligada a las sensaciones, a los recuerdos, es decir a la vida misma. Pero, como la vida misma todo es engañoso.


De este modo, la cámara está todo el tiempo mostrándonos cielo azul, con algunas nubes. Un cielo en el cual se funde los recuerdos (¿no es eso, acaso, esa pétrea mujer abatida?) con lo que vemos, árboles, a través de los cuales se filtra la luz, nubes. No se escucha más que un agudo sonido ¿música? ¿viento? De pronto, la hierba fresca se mezcla con esos negros pájaros, que vuelan en el claro cielo de verano, parecen danzar. Es la historia simple de un hombre que no hace nada; un hombre cuya mirada fija, quieta, sin expresión, se pierde en la oscuridad. Una historia, que resumen esa voz en Of al decir:“Soy un ángel embalsamado, mi dentadura muerde la luz de mis propias ideas / para tragarlas y volverlas en un ritual infinito.
En pocas palabras: es la historia donde los hombres no dejan de ser lo que son: “(…) una minúscula alma que mantiene en vida un cadáver.” , alma que mira, pero sólo ve la oscuridad de la muerte. (Beatriz Gutiérrez)


Se ve el cielo, azul, con nimbos, se siente el rumor casi mudo del viento, rostro de piedra de la indiferencia. Tirado en el pasto mirando el jardín, enormes árboles me rodean. A lo lejos obscuros pájaros, que se esperan un festín... Siempre ese cielo, esas nubes, que me invita a elevar vuelo. Plácido, mis ojos descansan, en esa oscura nada del suicida. (Sallent)



“Un espejo es un laberinto del que no vuelvo,
la geografía de mi rostro es recóndita, incluso para mí.
Espero... ¿Qué espero?
¿Qué el tiempo me aniquile?
¿Qué los gusanos que me devoran atrás de la careta la rompan?
Hay días en que las cosas que amo se congelan hasta volverse de cristal,
hay momentos que me liquidan, y sin piedad me vuelven a resucitar
con coros de amarguras, que se suceden uno tras otro.
Quiero las zapatillas precisas para entrar en mí
y sin embargo hay óxido de bocas que no besé,
huesos grises como pinceles inútiles,
paletas llenas de sangre, saliva y lágrimas,
de fantasmas que amo y que se largan sin dejarme nada.
Hay momentos en que grito y mis venas fingen que no me escuchan
y mi cabello confabula para taparme los oídos
pero pierden el tiempo,
los pensamientos están dentro.

Soy un ángel embalsamado, mi dentadura muerde la luz de mis propias ideas
para tragarlas y volverlas en un ritual infinito.
¿Para quién?, ¿Para qué?
¿Soy hiper real, reflejo, imitación ilusión?
Cuando este tren se detenga
¿Comprenderé que pasó?
Tal vez el que dejé, se escape de mi cuadro y vuelva a esta caverna que soy,
al volcán de mis ojos,
a ocupar su sitio,
a ser el otro,
el mismo.”
Poema por ALEVID





NIMBOS PRODUCCIONES:


Dirección General: David Molina
Guión Técnico y Literario: Beatriz Gutiérrez B.
Texto Original: David Alejandro Correa (Alevid)
Locución: David Alejandro Correa (Alevid)
Sonido y Musicalización: David Molina
Cámara: Laura Correa, Cristian Palacio, Wilson Giraldo
Actuación: Heyner Silva
Edición: David Molina
Idea: David Molina

domingo, 2 de mayo de 2010

Duermevela de un aburrido mar



Duermevela, duermevela
Duermevela, duermevela, cantinela
De un aburrido mar de cisternas pecantes.
De babas secas en tu rictus de sal.

Duermevela, duermevela,
De voces anhelantes sin rumor en tus asas.
Silencio fatal de las horas postrimeras.

Duermevela, duermevela
Obcecación siniestra por tus tentáculos
De amor obsoleto en bahía parda.

Duermevela, duermevela
De un atardecer sin gaviotas para picotear
En mis perversas entelequias de marino.

Duermevela, duermevela
Olas tus cabellos de alga y misterio
Perlas sagradas de nácar y azulina.

Duermevela, duermevela,
Duermevela, duermevela, imprecación
De un bajel rubio y maltrecho
Muerto en los ecos de céfiro y arena