domingo, 19 de abril de 2009

VERDE MICROFONO ABURRIDO


El señor moondog sabe tocar la trimba, yo se holgazanear como pocos…
Todo es cuestión de gustos o de situaciones de momento. Ahora ando interpretando sínicamente el papel de artista (vergüenza infinita) me siento más a gusto diciendo que estoy escribiendo una novela (aunque no sea más que un manojo de mentiras). Siempre disfrazándome de idiota para que me dejen en paz un par de minutos, sin necesidad de preocuparme por pasta… hablo horas por teléfono con personas anónimas, que hablan de relaciones frustradas, de anhelos innobles, de buenos vinos, de melodías afrocubanas, de… palomitas de maíz para ver el nuevo film de Jiří Menzel donde vuelve a valerse de la obra de Hrabal… linda cinta, pero ¿Quién superara al original? Estoy entre leer un poco de los himnos de la noche o algún relato corto de Papini o de Chesterton en este corredor de lucidez absurda que se extiende hasta un amanecer que parece alejarse todas las noches verdes.
La luna de Kerouac nuevamente en jazz, un desquicio de los residentes, la descarga de Art Blakey y de nuevo me siento como un libertino castrado sin quien copular en la inmateria.

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