lunes, 23 de marzo de 2009

POEMA DEL AMOR ETERNO



Las palabras solo son engaño, tras el rostro de aquel que las conjura.

Una voz callada del alma, grita muda un gran amor.

Nada es lo que parece, son los ojos como espejos,

Puedes ver mi alma fragmentada tras mis ojos

Y ver como se hacen polvo mis anhelos.

Es la vida un girar incontrolable, una tómbola loca

Que nos desgarra lo más puro que seremos.

 

Y aunque los vientos sean tormentas

En el seno que reguarda lo mas sacro que añoramos,

No podemos redimir la esencia de algo bello,

Algo que hasta un dios tendría celos.

 

Entiéndeme querida, somos seres pulsátiles,

Que la parca aguarda con mesura,

Entiende que el amor que te profeso es solo tuyo y solo mío.

Que lo demás son cosas tuyas, mías y del resto.

 

Sé muy bien que todos somos egoístas, que lucubramos un pedestal para nosotros

Eso es muestra de lo solitarios que aun estamos. Que queremos ser eternos como el tiempo.

Codiciamos atrapar la arena en un puñado pero torpemente se desliza en nuestras manos

Así como el recuerdo de tus labios, como el calor de tu sonrisa.

Nada tuyo es mío, ni lo mío será tuyo, solo soy tuyo cuando quieres que lo sea,

Pertenezco a ti cuando apeteces de mí ser en ti, solo en ti.

El resto de tu tiempo solo soy un fantasma y tú lo eres para mí

 

Ningún lenguaje podrá comunicarte el amor que eres y por tanto igual yo soy,

Porque el Amor no es más que un verso malversado para esta humanidad corrupta,

Pero este amor que siento despunta la carne que nos hace enclenques.

Más allá de un beso o una tierna caricia, mi amor no cabe en este verso.

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