lunes, 23 de marzo de 2009

LETRAS PERDIDAS

Fui quedándome ciego en la madrugada sin tiempo,
En la hora inmortal que al fuego impera.
Soñando cada palabra que se desleía en el aire,
Como la pluma sagrada… el sol roto.
Mis manos temblorosas, llenas de tinta de antaño,
Mi voz resquebrajada y gangosa,
Como un coqueteo al pasado, a ese absurdo del presente.
Perdí mi vida en la vida, en la ajena, en la de otros,
Leí mi historia en mil lenguas, con mil finales distintos.
La realidad se confundió por los amplios surcos
Que delimita el olvido en su insondable río.
Y así me dejé llevar a la deriva del infinito silencio.

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