lunes, 23 de marzo de 2009

CUERPO Y SUFRIMIENTO


Una bella figura retratada, un claro rostro que no dice nada… una tonta pincelada de color tenue.
Mira mi soltura, los deseos que ella oculta, mira el movimiento y el azar de mis dardos,
Contempla la visión que si acaso alguna vez atisbe en soñar.

Retrato una mentira de vida, recreo a los muertos, pinto seres que no existen, que no me atrevo a llamar fantasmas, entes que no respiran pero que están allí migrando en en mi cabeza, entelequias de pigmentos oxidados, formas bidimensionales, son artilugio de una obra excelsa, que alegorizan un reconcomio; son ojos los que miran otros ojos que no lo son, en contexto no concurre mirada alguna solo son pintura, carbón o manchas de colores que se juntan para recrear aquel figurado.

Es el hombre, el homúnculo, la maquina imperfecta de carne, viseras y huesos, que se mueve, que se cristaliza que se inmortaliza en el lienzo. El figmento volátil de la vida mancillada, la que a su vez a cada instante colapsa. Monstruo que es reflejo, casa de risa, laberinto de espejos, galatamatias mudo de trazos y esfuerzos.
Poesía de color o a blanco y negro

Tendencia: expresionista.

Estudios de la rosa que caduca en el jardín, del misterio de la madonna, de la epopeya de miguel ángel, del afán del artista callejero por el triunfo, del dolor la sangre y las pasiones, del sueño tonto de algún dios. Samsara y nirvana. Las infinitas puertas que se presentan para el dedalus sin alas.

Egon, dada, caravaggio, la divina comedia, Borges, y aquel hombre que baja infinitas veces las escalas esperando a que uno vuelva y lo mire. La corona de laurel, el impresionista, el insondable militar, el ajedrecista, el humanista, el timador, el fetichista, los amantes expresionistas, Oslo, el tibet, cristo, buda, san francisco, Juan bautista, Odiseo, Virgilio ¡Oh, intimistas!

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