lunes, 23 de marzo de 2009

(La Redada)




De trompadas al mundo porque soy yo.
Juzgadme acaso por mis infortunadas riquezas…
Que cochina es la envidia pero como nos fascina,
Cocinera negra de hollín y sudor, que mueles el credo
de nuestro salvador.
El pan esta duro, chilla el niño caprichoso, mientras le escupe al gato un par de migajas,
El ratón celoso ojea desde su Hoyo.
Artaud, tenía razón, el plomo es gustoso en las “onces”,
Un té verde, unas cuantas semillas de girasol. Amigo, viejo amigo,
Las puertas de Virgilio están a la vuelta, ven antes amigo bebe conmigo un buen vino,
Que mañana o más tarde habrá juerga.
Nos gustan las hembras transitorias, las que huelen a vino y sexo caliente,
Las que huyen como gato macho luego del coito, las que fuman cigarro y preguntan
La hora luego de habernos consumado en su antro.

No querido amigo, no busquéis el orden alguno, eso no os compete hoy,
Querido amigo, aunque las letras sean tu recreo, este texto es lícito de cordura
De algún ángel tronado de Kerouac…

Somos más claros que el mundo, más que una comedia muda, somos escritores poetas y artistas, incluso yo y unos otros somos comediantes.

Hoy pues solo hemos de brindar, de olvidar y erradicar.
Los pensamientos hoy serán de los brutos, hoy las finas artes de los aristócratas
sin escrúpulos.
La tarde apremia y la madrugada aguarda, santa es la musa de persistida aurora.
Los gatos saltas los huertos… algunos fallan en su noble intento.
Han de prodigarse todos los conflictos, de embriagarse plenamente los sentidos,
Que la hiedra dulce sea complaciente.
Para siempre AMEN.

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